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lunes, 24 de diciembre de 2001

Karzai promete restaurar la seguridad frente a los 'señores de la guerra'

El Gobierno de Kabul investigará el ataque de EE UU a un convoy

Después de un día histórico plagado de celebraciones y promesas, el Gobierno provisional afgano se puso ayer manos a la obra. El Gabinete multiétnico encabezado por el pastún Hamid Karzai, que tomó posesión el sábado ante 2.000 líderes tribales procedentes de todos los rincones de Afganistán, celebró su primera reunión en Kabul con la prioridad de restablecer la seguridad en un país dominado aún por señores de la guerra. En una demostración de que la situación dista mucho de ser la ideal en ese terreno, algunos ministros llegaron al palacio presidencial escoltados por sus propias milicias, armadas hasta los dientes. 'Excelente, absolutamente perfecta', declaró Karzai a los periodistas al término de la reunión.

Si el Gabinete de unidad fracasa, Afganistán podría caer en el desastre

La seguridad fue el asunto dominante de la primera reunión de los 30 integrantes del Gabinete, entre los que figuran dos mujeres. Para muchos era sólo su segundo o tercer día en Kabul tras largos años de exilio. Algunos ministros asistieron con la indumentaria típica afgana, entre ellos Karzai, mientras que otros vistieron al estilo occidental, con chaqueta y corbata.

'El trabajo ha comenzado en un ambiente amistoso', declaró el ministro del Interior, Yunus Qanuni, de la Alianza del Norte, que llegó a la reunión en una camioneta protegido por seis guardaespaldas. Su compañero de filas Abdulá Abdulá, ministro de Exteriores, que eligió para la ocasión un Mercedes negro, afirmó al concluir la reunión que ésta había ido 'muy, muy bien'.

El Gobierno provisional, integrado por representantes de las principales etnias afganas -pastunes, tayikos, hazaras y uzbekos-, abordó también la puesta en marcha de sus distintos departamentos y su implantación en las 31 provincias del país. La sanidad, la educación y las infraestructuras son otros de los campos en los que el Gabinete deberá actuar con urgencia si no quiere decepcionar las esperanzas puestas en él por la mayoría de los afganos.

Karzai - que el sábado pidió ayuda internacional para reconstruir el país y ayer anunció que las tropas internacionales podrán permanecer en el país hasta que 'los terroristas' sean eliminados- ha advertido que si su Gobierno fracasa, Afganistán podría caer de nuevo en el desastre. Su objetivo es evitar que se repitan los enfrentamientos protagonizados por señores de la guerra entre 1992 y 1996, que causaron 50.000 muertos y dejaron Kabul en ruinas.

Varios cientos de personas se manifestaron por las calles de Kabul en apoyo al nuevo Gobierno y pidiendo puestos de trabajo. Reconstruir una economía destrozada por casi 20 años de guerra civil y cinco de régimen talibán es también una tarea acuciante para el nuevo presidente.

Karzai, de 43 años y originario de la región de Kandahar, prometió investigar la muerte, el pasado viernes, de unos 60 civiles que viajaban en un convoy en dirección a Kabul para asistir a la toma de posesión de su Gobierno. Vecinos de la aldea de Asrani Kilai declararon a Reuters que las víctimas eran civiles sin relación alguna con Al Qaeda. En cambio, el general Tommy Franks, jefe de las tropas estadounidenses en Afganistán, insistió en que en los vehículos viajaban talibanes y seguidores de Osama Bin Laden.

Por su parte el embajador de los talibanes en Pakistán, Abdul Salam Zaeef, pidió ayer asilo político a Islamabad.

Karzai (de espaldas) recibe el abrazo del ex presidente Rabbani. / REUTERS

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