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ARTE

Una exposición analiza el uso del avatar y de la identidad en el 'net.art'

Avatar, de origen hindú, significa divinidad encarnada. En la cultura digital es la imagen gráfica que representa a una persona en un entorno virtual. Por ejemplo, el protagonista de un videojuego o la identidad del usuario en el net.art. Los avatars son símbolos, números o iconos y adoptan formas fantasiosas o antropomorfas. En ellos y en la identidad en Internet se centra la exposición Avatars and Others, en el Edith Russ Media Haus de Oldenburg (Alemania).

La norteamericana Victoria Vesna, investigadora del concepto de identidad en Internet, llegó a Oldenburg el 11 de septiembre. Allí se enteró del ataque contra las Torres Gemelas. El impacto fue tal que decidió cambiar su intervención y crear un espacio de reflexión sobre el atentado. El proyecto, Cellular trans_actions: 091101, permanece en Internet. 'Al ver cómo los medios cubrían los acontecimientos me convencí de la necesidad de abrir un espacio para los relatos y visiones alternativas'. En las proyecciones de la instalación ha manipulado imágenes de la televisión para que sólo algunos detalles revelen que es Nueva York. 'Así la imagen pertenece a cualquier lugar que ha sufrido la misma violencia, desde Hiroshima a Chechenia'.

Los internautas que entran en la web ven las sombras de los visitantes de la muestra mezcladas con las proyecciones. También pueden llamar a un teléfono y dejar un archivo sonoro con su percepción del atentado.

La proyección 5 Minute Break, de Kristin Lucas, fue creada en el programa World Views del World Trade Center (WTC) antes del 11 de septiembre. La artista se convierte en avatar para explorar los sótanos del edificio como un personaje de videojuego abandonado por el jugador, cansado de no superar el nivel.

Lynn Hershmann, pionera en el empleo de avatars, presenta a mujeres cyborg realizadas con distintas técnicas digitales. Ya en la década de 1970 Hershmann creó a Roberta, su álter ego artístico, y la sometió a numerosas transformaciones para convertirla en una muñeca telerrobótica que responde a los internautas. Cuando no están en una exposición, CybeRoberta y su amiga Tillie, dejan que veamos lo que ocurre en el estudio de su creadora.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de noviembre de 2001