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lunes, 29 de octubre de 2001
CRISIS DIPLOMÁTICA

Marruecos reabre la crisis diplomática con España al llamar a consultas a su embajador

Baraka asegura que 'todo lo sucedido en estos meses ha dejado sus huellas'

IGNACIO CEMBRERO Madrid 29 OCT 2001

Las autoridades de Marruecos tomaron el pasado fin de semana la decisión de llamar a consultas por tiempo indefinido a su embajador en España, Abdesalam Baraka, pero apenas dieron información sobre los motivos de este espectacular gesto de protesta. La iniciativa marroquí causó gran desconcierto en la diplomacia española, cuyos responsables, incluido el ministro Josep Piqué, conocieron la noticia a través de la prensa. El Gobierno español estaba convencido de que, tras las turbulencias de la primavera y del verano, estaba consiguiendo normalizar la relación con el vecino del sur.

'No tengo ninguna explicación que darle', declaró a EL PAÍS el ministro de Comunicación marroquí, Mohamed Achaari, en respuesta a preguntas sobre la drástica medida. Remitió al periodista a un comunicado difundido por la agencia oficial MAP. Este medio informativo abría su información con el regreso a Rabat de su embajador en Madrid.

Una decisión de este calibre sólo puede haber sido tomada en Marruecos por el Palacio Real. El titular de Asuntos Exteriores, Mohamed Benaissa, es uno de los cuatro ministros llamados de 'soberanía' porque los nombra directamente el Rey y no el primer ministro.

En el comunicado de MAP, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí, Mina Tounsi, tampoco daba muchos detalles. Atribuía la decisión a 'un cierto número de actitudes y de posiciones españolas a propósito de Marruecos'.

Ni siquiera la nota verbal que el embajador Abdesalam Baraka envió el sábado al Ministerio de Asuntos Exteriores explica las razones de su llamada a consultas. 'Si se confirma que no aclara nada es algo insólito en los usos diplomáticos', comentó un alto cargo español. El jefe de misión marroquí tenía previsto viajar ayer por la noche de Madrid a Rabat, vía Casablanca.

La nota verbal, que es en realidad un texto escrito, fue remitida a la Dirección de Protocolo de Asuntos Exteriores pero no será abierta hasta hoy, lunes, casi 48 horas después de haber sido entregada. De ahí que Alberto Aza, director de la Oficina de Información Diplomática, insistiese ayer en que el ministerio 'no está al corriente' de su existencia.

El anuncio hecho en Rabat suscitó, sin embargo, numerosas especulaciones por parte de los diplomáticos españoles. Repasaban los últimos episodios de la relación hispano-marroquí en busca de alguna explicación. 'Francamente, no acabo de entender qué ha podido molestar últimamente a nuestros vecinos', comentaba un diplomático.

La diplomacia española tenía la impresión que las últimas visitas de Josep Piqué a Marruecos -fue recibido el pasado 1 de octubre en Marrakech por el rey Mohamed VI- habían suavizado la tensión. 'Pensabamos que habíamos salido del bache', añadió el mismo funcionario.

El embajador Baraka no comparte esa opinón. 'Todo lo que ha sucedido estos meses ha dejado sus huellas', declaró a EL PAÍS poco antes de embarcar en el aeropuerto. 'Desde las acusaciones injustas sobre la inmigración o el tráfico de drogas hasta la convocatoria del embajador' marroquí por Piqué en agosto para darle un tirón de orejas por la falta de control de las pateras que zarpan de las costas marroquís. 'Hay una satanización de Marruecos en España', denunció Baraka. 'Por eso creo que ha llegado el momento de reflexionar y de clarificar nuestra relación' bilateral, concluyó.

Otros dos motivos más recientes parecen haber colmado la paciencia de Rabat, según una alta fuente diplomática marroquí. La primera fue la organización, la semana pasada, por parte de la Plataforma Cívica Andaluza, de una simulacro de referéndum sobre el Sáhara Occidental en las ocho capitales de la comunidad autónoma y hasta en el mismo edificio del Parlamento regional.

'¿Quién tiene potestad para convocar un reférendum en España?', se preguntaba indignado el mismo diplomático. 'El Gobierno', se contestaba. '¿Por qué, entonces, la autoridad gubernativa autoriza una pseudoconsulta sobre un asunto que no guarda relación con España, que es un tema interno de Marruecos?', añadía.

La Embajada de Marruecos en España asegura haber hecho llegar la semana pasada una nota verbal inquiriendo a Exteriores sobre este referéndum en Andalucía, que no fue contestada. 'Se contestó', responde un diplomático español, 'explicando que se trataba de una iniciativa privada' que en nada comprometía al Gobierno español.

'No es la primera vez que una ONG, o incluso entidades oficiales como ayuntamientos, toman iniciativas de esa índole para apoyar al Frente Polisario', prosigue el diplomático. 'Molestan a los marroquíes, pero no por eso reaccionaban hasta ahora llamando al embajador' a consultas.

El segundo motivo esgrimido por la alta fuente diplomática marroquí concierne también al Sáhara administrado por Marruecos, un territorio por el que el monarca efectuará una gira a partir del martes. 'La posición de la Misión de España ante Naciones Unidas no está en concordancia con lo que debería ser la actitud del Gobierno español', recalcó la mencionada fuente.

Concretamente, Rabat reprocharía a España no haberse sumado este mes a una propuesta de Francia para modificar ligeramente a favor de Marruecos la postura tradicional de la Unión Europea en la IV Comisión de la ONU sobre la descolonización.

'No he visto en las últimas semanas ningún motivo de disguto hacia nuestra misión', afirmó sorprendido Inocencio Arias, el embajador español ante la ONU.

Abdesalam Baraka, embajador de Marruecos en España. / LUIS MAGÁN

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