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El Gobierno valenciano planea quitar de los libros de texto a los escritores catalanes y mallorquines

El Departamento de Educación prevé que la medida entre en vigor en el curso 2002-2003

Ni Ramon Llull, ni Mercè Rodoreda, ni Salvador Espriu, ni Eugeni d'Ors, ni Llorenç Villalonga. Es decir, ni catalanes ni mallorquines. Los estudiantes valencianos no estudiarán sus obras si prospera el documento del Departamento de Educación que modifica los currículos de Lengua y Literatura de Bachillerato y de ESO. La desaparición de estos autores es más llamativa toda vez que el curso anterior pudieron estudiarse. En esta nueva historia de la literatura en valenciano sólo tienen cabida los autores nacidos en esta comunidad. La castellana no mira el origen de los escritores.

La ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, argumentó en su momento la necesidad de unificar criterios y reforzar los contenidos de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato expresando su vergüenza de que los estudiantes apenas saben quién fue Shakespeare. Al final, es posible que el autor inglés se llegue a conocer, pero el alumno valenciano díficilmente podrá saber quiénes son Bernat Metge, Carles Riba o Narcís Oller, además de los ya señalados, a tenor del documento de mínimos elaborado por el departamento a instancias del ministerio que, una vez publicado en el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana, entrará en vigor en el curso de 2002-2003. En los dos documentos de Bachillerato y ESO, escritos íntegramento en castellano, no se hace mención a ninguno de los grandes escritores catalanes y mallorquines que, como los valencianos, escribieron en la misma lengua.

Por el contrario, los contenidos diseñados para las asignaturas de Literatura Castellana de Bachillerato y ESO sí recogen específicamente el estudio del nicaragüense Rubén Darío, como es preceptivo si se trata de enseñar el modernismo, o el estudio de la narrativa hispanoamericana, por ejemplo. Otra cosa sería calificada, como mínimo, de una aberración o una tergiversación de la historia.

Origen y discriminación

En los mínimos marcados por la Generalitat para el valenciano, sin embargo, se ha tenido más en cuenta el origen de los escritores. En su propósito de valencianizar la enseñanza y evitar a toda costa cualquier mención al término catalán -que no aparece en ningún momento ni en los currículos de lengua ni en el de literatura-, el documento del Departamento de Educación ha obviado nombres fundamentales. Sin ellos, muy complicado resultará explicar la prosa medieval (Llull), el humanismo (Metge), el realismo del XIX (Oller) o la literatura del siglo XX (Rodoreda...). Incluso un periodo en el que los escritores valencianos no fueron apenas fructíferos, como el modernismo, ha sido suprimido de los estudios, con lo cual, no existieron ni Joan Maragall ni el primer Josep Carner, entre muchos otros.

Sí se incluye y se especifica como materia de estudio a los principales representantes valencianos de los diferentes periodos y géneros de la historia de la literatura en lengua autóctona, desde Ausiàs March hasta Joan Fuster, pasando por Enric Valor, Vicent Andrés Estellés, Xavier Casp, Isabel de Villena, Teodoro Llorente, Escalante, Bernat i Baldoví y Jaume Roig.

El consejero de Educación, Manuel Tarancón, destacó ayer que el futuro decreto 'valencianiza' los contenidos de los nuevos currículos de ESO y Bachillerato. El resultado, según la lectura de contenidos, transmite la sensación de una literatura ajena a las de otras comunidades con las que comparte una misma lengua, como, al fin y al cabo, reconocían todos los autores valencianos incluidos en el currículo, al margen de posteriores y personales cambios de opinión.

En este sentido, las editoriales valencianas de libros de texto siempre han dado preponderancia, y todavía más en los últimos años, a los autores valencianos, si bien no ha dejado de contextualizar a los mismos y de subrayar la importancia de otros escritores del ámbito lingüístico catalán, si así se precisaba.

De hecho, de aprobarse el documento provisional -que debe obtener también el visto bueno del ministerio-, las empresas editoriales tendrán que modificar su depósito de libros, algunos editados recientemente, lo que comportará importantes perjuicios económicos. Desde la asociación de editores valencianos se señaló ayer que se está estudiando la situación y que han pedido una entrevista con el director general de Innovación Educativa y Política Lingüística, Josep Vicent Felip, para tratar el nuevo decreto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de septiembre de 2001