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jueves, 12 de julio de 2001

La obra 'Cangrejos de pared' aborda las frustraciones familiares en la sala El Montacargas

S. M. Madrid 12 JUL 2001

El destino amenaza, en forma de enfermedad, a las dos familias que protagonizan Cangrejos de pared, de Alfonso Vallejo. Y las coge en sus respectivos chalés adosados, en la sala El Montacargas, desde donde cuentan 'sus relaciones, sus deseos y frustraciones, su devenir cotidiano y sus conflictos, los sencillos y los trascendentales', en palabras de los programadores. El autor define como 'cangrejos de pared' a los protagonistas y su parentela, 'porque trepan por su propia realidad vital, por el muro que forman su interioridad y el exterior'. En sus conversaciones afloran el amor, el odio, la valentía y el miedo, con un planteamiento determinista de fondo.

Alfonso Vallejo escribió Cangrejos de pared en 1976, una pieza 'con el tinte y el sabor que envuelve a las tragedias griegas, con la constante presencia del destino a modo de sombra, como motor que hace y deshace', señalan los programadores. El montaje de chalés adosados que llega ahora a El Montacargas está dirigido por José Pedro Carrión, un actor del Centro Dramático Nacional, que también gusta de dirigir y dar clases. Carrión optó por Vallejo porque le parece 'un poeta tragicómico de este tiempo, que indaga con talento, humor y piedad bajo el pellejo de los seres humanos y propone un inquietante mundo combinando los instintos animal y científico'.

El director dice que estos cangrejos de pared familiares 'caminan veloces hacia atrás, observando el panorama, sin saber adónde van; trepan de la tierra hasta el infinito, retando a la gravedad, que los amenaza constantemente con una caída trágica y grotesca'.

Cangrejos de pared, de Alfonso Vallejo, en El Montacargas (Antillón, 19). Los miércoles, jueves y viernes de julio, a las 21.30.

 
 

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