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jueves, 22 de noviembre de 2001
ENTREVISTA

'Somos un Estado en guerra contra los terroristas'

El teniente coronel Olivier Rafowicz, de 38 años, portavoz del Ejército, no es un simple soldado. Licenciado en Ciencias Políticas, graduado en la escuela militar de Maryland (EE UU), fue miembro del equipo israelí en las negociaciones del acuerdo de Oslo II con los palestinos entre 1994 y 1996. Hoy, convertido en altavoz de las tropas israelíes para la prensa extranjera, hace un balance de la Intifada cuando está a punto de entrar en su noveno mes.

Pregunta. ¿Es esto una guerra?

Respuesta. Entramos en este conflicto por obligación; no lo queríamos, pero los palestinos nos han obligado a intervenir por la fuerza. Teníamos que defendernos; desde que se inició la Intifada nos hemos visto enfrentados a 5.000 incidentes, 1.000 bombas en carreteras, siete operaciones suicidas y 28 intentos de ataque en el interior de Israel. A lo que hay que sumar la puesta en libertad de todos los terroristas, que se encontraban en prisiones palestinas.

'Podríamos ganar la guerra tácticamente, pero perderla estratégicamente'

La Intifada es como una pieza de teatro, escrita y puesta en escena por los propios palestinos, después del fracaso de las conversaciones de Camp David y con tres objetivos básicos: mejorar su imagen de marca, deteriorada tras el rechazo de la propuesta de paz; socavar la figura de Israel e internacionalizar el conflicto por medios violentos, para favorecer así sus intereses.

Ellos nos han declarado la guerra, pero en nuestra opinión es que nos encontramos ante un conflicto armado, de intensidad baja. Al mismo tiempo hay que reconocer que la Intifada es para nosotros es un conflicto existencial, por que el resultado de esta lucha definirá y afectará el futuro de nuestra nación.

P. ¿Cuál es el balance de ocho meses de enfrentamientos?

R. Tenemos la fuerza suficiente como para limpiar los territorios y acabar con la Intifada. Pero no es esto de lo que se trata; podríamos ganar la guerra tácticamente pero perderla estratégicamente. En esta contienda no sólo hay un aspecto militar, hay también otros elementos, otras sensibilidades políticas, religiosas y humanas, todas mezcladas, que tenemos que tener muy en cuenta cada día sobre el terreno antes de disparar un solo tiro.

P. ¿Con el Gobierno Sharon tienen mas libertad de actuar que con el anterior de Barak, en el que se decía que tenía un Ejército con las manos atadas?

R. Las cosas no se plantean así en Israel; nuestras tropas dependen en un 100% del mando político. No actuamos por libre; hacemos lo que nos manda el Ministerio de Defensa o el primer ministro.

P. En las últimas semanas se han acentuado el número de errores cometidos por el Ejército de Israel sobre el terreno. ¿No le preocupa?

R. No tenemos ninguna voluntad de herir o matar niños. Pero es el precio que nos vemos obligados a pagar en un conflicto de estas características..

P. ¿Cuántas investigaciones han abierto por presuntos errores de sus soldados?

R. Desde el principio de la Intifada hemos estudiado medio centenar de supuestos errores cometidos por los soldados en combate. Diez de estos supuestos errores los estamos investigando de manera aún más seria y detallada; entre ellos la muerte de los cinco policías palestinos en el puesto de Betunia o la muerte de un anciano, que resultó ser un enfermo mental, en Hebrón. Hay otros casos que no hemos podido investigar por falta de colaboración palestina, como la del niño Mohamed Durra. Y casos puntuales en que nos hemos visto obligados a pedir excusas, como el de la pequeña Imma, de cuatro meses, que murio en Jan Yunes.

Nadie pide cuentas a los palestinos por sus errores.

P. Se acusa a Israel de utilizar una fuerza desproporcionada. ¿Cuál es la opinión del Ejército?

R. No estamos ante un grupo de jovenzuelos o gamberros, sino de hombres armados, perfectamente entrenados y preparados. Nos lanzan bombas y actúan como kamikazes. Tenemos que contestar de forma adecuada.

P. ¿Cómo justifican las ejecuciones sumarias de dirigentes palestinos con métodos propios de guerra sucia?

R. Somos un Estado en guerra contra los terroristas. Las acciones puntuales contra los terroristas son actuaciones excepcionales. Las llevamos a término cuando no hay otra salida. Pero además estas operaciones las efectuamos con precisión; después de recabar información y con mucho cuidado de no causar daños a terceros.

P. ¿Cuál es la estrategia del enemigo?

R. Al principio la Intifada fue una movilización popular, pseudoespontánea, que a los pocos meses se ha transformado en una lucha armada, militar o paramilitar, en zonas urbanas.

P. Desde el mes de febrero los palestinos empezaron a utilizar morteros. ¿Por qué les pone tan nerviosos este tema?

R. Nos preocupa la utilización de morteros, porque supone un cambio en las reglas del juego. Supone ascender un peldaño más en la escalada bélica. No queremos que esto suceda. Si lo aceptamos, nuestras ciudades estarán totalmente amenazadas.

Rafowicz, ayer en Jerusalén. / A. JEROZOLIMSKI

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