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miércoles, 9 de mayo de 2001
Reportaje:HISTORIA | Energía nuclear

El 'padre' de la bomba H aclara quién la diseñó en 1951

Tras sufrir un ataque cardiaco, Edward Teller se sienta con un amigo y graba su versión sobre la historia secreta de la bomba de hidrógeno. 'Aquel primer diseño', dice, 'fue obra de Dick Garwin'. Teller, que ahora tiene 93 años, no cede los laureles al esclarecer a quién pertenece el mérito de la bomba, es una gloria que reclama para sí mismo. Pero describe cómo una idea en bruto se convirtió en la más pavorosa arma. El testimonio de Teller -lo hizo en 1979 pero sale a la luz ahora- da un nuevo giro a una disputa que ha sacado de quicio a historiadores y científicos durante años: ¿A quién se debería conceder el crédito por el diseño de la bomba de fusión?

El testimonio pretendía menospreciar a Stanislaw Ulam, rival de Teller y ya fallecido, y destacar a Richard Garwin, entonces un joven científico que posteriormente se enfrentó con Teller. The New York Times ha obtenido la transcripción de aquellas grabaciones gracias a George A. Keyworth, el amigo con quien Teller compartió sus recuerdos. El reconocimiento de Garwin es sorprendente porque no se le ha reconocido nunca un papel importante en el diseño de la bomba.

Teller, una figura muy controvertida, jugó papeles clave en la invención de las bombas atómica (de fisión) y de hidrógeno (de fusión), y en la destrucción de la carrera de J. Robert Oppenheimer, quien, durante la II Guerra Mundial, dirigió el laboratorio Los Álamos (Nuevo México) en el que se hizo la bomba atómica. Pero después Oppenheimer cuestionó la moralidad de concebir un arma más poderosa aún y, en plena paranoia anticomunista de la era McCarthy, el Gobierno de EE UU le retiró el permiso para trabajar en temas relacionados con la seguridad nacional

Teller fue héroe de los conservadores y criticado por los liberales como el modelo del doctor Strangelove, el científico loco obsesionado con la destrucción masiva de la película de Stanley Kubrick de 1964 ¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú.

Garwin, tenía 23 años cuando trabajó durante el verano de 1951 en el mismo laboratorio de Nuevo México. Después, fue varias veces asesor gubernamental en temas de espionaje y armamento. Ahora, en una entrevista, comenta que Teller tuvo razón al incluirle entre los diseñadores de la bomba. 'Es el tipo de cosas que hago bien', dice refiriéndose a conjuntar la teoría, los experimentos y la ingeniería. Pero añade: 'Si pudiera agitar una varita mágica para hacer desaparecer la bomba H y la era nuclear, lo haría'.

Teller, físico teórico, fue un ardiente defensor de la Guerra de las Galaxias de la Administración de Reagan. Si su versión sobre la bomba H es correcta, él y Garwin fueron la clave de uno de los más siniestros inventos de todos los tiempos. Teller había sido el paladín de ese objetivo desde principios de los años cuarenta, antes de que la bomba atómica fuera una realidad. Su idea era usar las altas temperaturas de una bomba de fisión para provocar la fusión del hidrógeno y generar una explosión incluso mayor de energía nuclear. Pero nadie en Los Álamos sabía cómo hacerlo.

La disputa sobre la bomba se remonta a la conversación que mantuvo Teller a principios de 1951 con Ulam, matemático de Los Álamos. De ahí surgió un plan. La idea, llamada implosión radiactiva, era hacer un gran recipiente cilíndrico con la bomba atómica en un extremo y el combustible de hidrógeno en el otro. El estallido de la bomba proporcionaría radiación con presión suficiente para comprimir y encender el hidrógeno.

No se sabía si la idea funcionaría y los análisis se demoraban debido al enfrentamiento entre Ulam y Teller y a los debates en el laboratorio acerca de si era ético e inteligente construir una bomba de hidrógeno, dada su potencialmente ilimitada potencia. Garwin, joven estrella del laboratorio de Enrico Fermi en la Universidad de Chicago, llegó a Los Álamos en mayo de 1951. Recuerda que Teller le habló de la nueva idea y le pidió que diseñara un experimento para demostrar que funcionaría, algo que no lograban hacer.

En julio de 1951 había hecho un esquema preliminar y siguió trabajando en el diseño hasta que volvió a Chicago, en otoño. La bomba estuvo lista a principios de 1952 y el prototipo era tan alto como un edificio de dos pisos. En noviembre de ese año se ensayó, vaporizando la isla de Elugelab, en el Pacífico, de un kilómetro y medio de diámetro. Su potencia resultó ser 700 veces superior a la de la bomba atómica de Hiroshima.

Se han escrito muchos libros sobre la era termonuclear; la mayoría citan la rivalidad entre Teller y Ulam, pero muy pocos, o ninguno, mencionan a Garwin. En su testimonio, Teller niega que Ulam jugase algún papel en el desarrollo de la bomba H y afirma que él sólo hizo los avances teóricos tras una década de trabajo. Entonces se lo comentó al alumno de Fermi. 'El primer diseño fue hecho por Dick Garwin (...) Fue sometido a escrutinio por arriba y por abajo y finalmente se mantuvo en pie frente a toda crítica'.

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