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viernes, 2 de febrero de 2001
Reportaje:

Prisioneros de 'terciopelo' en Cuba

Praga y La Habana negocian una salida diplomática para los dos políticos checos detenidos

Los gobiernos de Praga y La Habana negocian desde hace días una solución diplomática para el caso de los dos ciudadanos checos detenidos en la isla el pasado 12 de enero después de reunirse con disidentes. El presidente del Senado checo, Petr Pithart, se reunió esta semana con altos funcionarios cubanos para discutir el asunto y dar fe de que el diputado y ex ministro de Finanzas checo, Ivan Pilip, y su compañero Jan Bubenik, acusados por las autoridades de la isla de 'sostener contactos subversivos con grupos contrarrevolucionarios', no son 'agentes norteamericanos'.

Pithart viajó el lunes a la capital cubana invitado por Fidel Castro después de que el 18 de enero le escribiera una carta al mandatario interesándose por la situación de los dos detenidos. Durante su estancia en la isla, el político checo se ha reunido con el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, así como con delegaciones del Parlamento y del Ministerio de Justicia, y muy probablemente se entrevistará con Castro antes de su partida. Pithart también ha podido hablar con Pilip y Bubenik en el centro de detención de Villa Marista, en presencia de un oficial del Ministerio del Interior y de un traductor.

Hasta el momento muy poco ha trascendido sobre las negociaciones, aunque fuentes checas señalan que el simple hecho de que se hayan producido encuentros ya es un paso de avance. 'Hemos hablado sobre derechos humanos y sobre qué significan estas palabras para las autoridades', afirmó Pithart en uno de los escasos encuentro con periodistas extranjeros que ha tenido en La Habana. El parlamentario Ivan Pilip, de 36 años, y el ex líder de la revolución de terciopelo Jan Bubenik, de 32, fueron detenidos el pasado 12 de enero en Ciego de Avila, ciudad situada a unos 400 kilómetros al este de La Habana, un día después de haberse reunido con dos disidentes.

La Habana afirma que los dos checos entraron a la isla con visado de turista y estaban operando bajo instrucciones de la organización estadounidense Freedom House, conocida por su oposición al Gobierno de Fidel Castro.

Cuba en principio dijo que los dos hombres serían puestos a disposición de los tribunales, pero la semana pasada ofreció implícitamente poner fin al incidente si Praga acepta que ambos mantuvieron contactos 'subversivos' con opositores encaminados a promover una rebelión, se disculpa y apela a la 'generosidad' cubana.

El presidente Vaclav Havel, él mismo un ex disidente anticomunista, ha descartado hasta ahora esta solución y ha condenado la detención como una violación de los derechos humanos.

'Yo soy optimista. Mi marido es inocente y es muy importante que se haya iniciado el diálogo a alto nivel', dijo a EL PAÍS en La Habana la esposa de Pilip, Lucía Pilipova, quien ha encargado al presidente del Consejo General de la Abogacía Española, Eugenio Gay, que lleve el caso. Según declaró desde Barcelona el abogado, los dos checos no cometieron ningún delito, pues su único interés era conocer la realidad cubana, tanto la oficial como la discrepante.

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