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martes, 2 de enero de 2001
Reportaje:GINECOLOGÍA

Tomar o no tomar hormonas

Razones para seguir y para evitar la terapia hormonal sustitutiva en la menopausia

Para muchas mujeres menopáusicas, la cuestión de si tomar hormonas es una de las decisiones de salud más cruciales de la edad madura y una de las más confusas. Sí, las hormonas alivian los sofocos y los sudores nocturnos que aquejan a muchas mujeres durante la menopausia y las protegen contra la osteoporosis. ¿Pero previenen las enfermedades cardiacas, como durante mucho tiempo creyeron los investigadores, o no suponen ninguna diferencia en el riesgo de padecer una enfermedad cardiaca, como insinúan ahora algunos estudios?

¿Y qué hay del cáncer de mama? Puesto que algunos estudios indican que el uso a largo plazo puede aumentar ligeramente el riesgo y otros no encuentran ningún aumento, ¿dónde está la verdad, y cuánto deberían preocuparse las mujeres? Además están las cuestiones del aumento de peso y del cambio de humor. Aunque muchas mujeres creen que el suministro de estrógeno les hace aumentar peso pero alivia su mal humor, estos efectos no aparecen en los estudios científicos.

'Intentas decidir cuál es el menor de los males', explica Beryl DuMont, de 55 años, administrativa de North Hanover, Nueva Jersey, una de la media docena de mujeres que recientemente han analizado la impresión que tienen sobre la terapia hormonal sustitutiva.

'¿Tomas estrógeno para evitar un problema y te arriesgas a sufrir otro que no tienes y que quizá de otra forma nunca tendrías?, se preguntaba DuMont. Ella dejó su primer tratamiento hormonal debido a una reacción adversa, pero se está planteando empezar otro.

Los cálculos del número de mujeres que toman o han tomado hormonas para hacer remitir los síntomas de la menopausia varían entre el 10% y más del 40%, con una influencia de factores tan diversos como la educación (las que tienen estudios universitarios toman más) y el lugar de residencia. Pero según el American College of Preventive Medicine, sólo aproximadamente un tercio de las mujeres que usan hormonas las toman tal como se las prescriben, algo que puede reflejar el miedo de las mujeres a los posibles efectos secundarios de dicha medicación.

Lo que se sabe es lo siguiente: a corto plazo, la terapia hormonal sustitutiva controla los sofocos, los sudores nocturnos y la sequedad vaginal experimentada por muchas mujeres durante la menopausia. A largo plazo, también disminuye el riesgo que tienen las mujeres de padecer osteoporosis, una enfermedad que hace los huesos quebradizos y da lugar a fracturas cuyas complicaciones pueden ser potencialmente mortales. Los estrógenos también parecen aumentar el nivel de colesterol bueno y reducir el malo, al tiempo que propician la coagulación de la sangre.

Sin embargo, numerosos estudios han señalado que existe un vínculo entre un riesgo ligeramente mayor de cáncer de mama y el uso de hormonas, y dos estudios publicados este año indican que el riesgo es mayor en mujeres que toman estrógeno y progesterona, frente a las que toman sólo estrógeno.

Este resultado ha sido una sorpresa para muchos investigadores, que habían creído que el estrógeno era el principal culpable del vínculo entre cáncer y hormonas. También resultó desmoralizador, porque la progesterona se administra en combinación con el estrógeno para disminuir el riesgo de cáncer de endometrio, un riesgo que aumenta más de 10 veces cuando una mujer toma sólo estrógeno.

Este año también se ha puesto en tela de juicio una de las suposiciones más ampliamente mantenidas sobre la terapia de sustitución hormonal: que ayuda a prevenir los riesgos de enfermedad cardiovascular. Hace sólo dos semanas, los investigadores informaron de que el estrógeno no hacía nada por lentificar el avance de las enfermedades cardiacas en mujeres cuyas arterias ya estaban en parte bloqueadas. Sigue sin saberse si el estrógeno previene la enfermedad cardiovascular.

En 2005 tendremos pruebas más concluyentes, cuando estén disponibles los resultados del primer estudio a gran escala y a largo plazo sobre el uso de hormonas. Pero eso no resulta de mucha ayuda para las mujeres que ahora están intentando decidir si tomar, o seguir tomando, hormonas.

Algunas tratan de esquivar la cuestión experimentando con estrógenos derivados de fuentes vegetales, creyendo que es menos probable que estos denominados estrógenos naturales causen los mismos efectos secundarios a largo plazo que los estrógenos sintéticos. Pero no hay mucha investigación que demuestre la eficacia de las plantas medicinales o la falta de efectos secundarios, según Lila Nachtigall, catedrática de obstetricia y ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York y una de las principales expertas en terapia de sustitución hormonal.

'Las mujeres piensan que si se vende sin receta o está hecho con plantas medicinales o lo llaman nutriente es seguro', explicó Nachtigall. 'No se dan cuenta de que no llevan la aprobación de la FDA [agencia estadounidense que controla los medicamentos y los alimentos]; no saben que se puede vender sin control de calidad, sin ciencia'.

Al final, la decisión que una mujer toma puede depender de diversos factores: su historial de salud personal y familiar, sus síntomas físicos, su opinión respecto a tomar o no medicación, la opinión de su médico y cuánto confía la mujer en ella misma, y lo que las amigas le han contado sobre su experiencia. Pero la ciencia, de momento, no le ayuda mucho.

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