Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:CRÓNICA EN VERDE

Un tren de ventajas

El uso del ferrocarril en Andalucía genera un ahorro de más de 30.000 millones de pesetas

La existencia del tren y las posibilidades de transporte para mercancías y pasajeros que ofrece generaron en Andalucía, y durante 1999, un ahorro de más de 30.000 millones de pesetas. La cifra se obtiene al calcular el gasto que toda la sociedad debe asumir en función de los costes externos que genera cada medio de transporte. El balance es claramente favorable al ferrocarril debido, entre otros factores, a sus menores índices de siniestralidad, congestión, contaminación atmosférica y ruido. El cálculo lo han efectuado especialistas de la universidad alemana de Karlsruhe y de la consultora suiza Infras.

En una sociedad que demanda una mayor calidad de vida y se muestra cada vez más sensible con la protección de la naturaleza, el ferrocarril, como sistema de transporte, comienza a recuperar el terreno perdido frente al automóvil. La contaminación atmosférica y acústica que sufren las grandes ciudades, la congestión de las vías urbanas e interurbanas o el elevado número de accidentes que originan los vehículos a motor, son factores que juegan a favor del tren. Estas ventajas, además, pueden cuantificarse, y así lo han hecho un grupo de especialistas de la universidad alemana de Karlsruhe y de la consultora suiza Infras.

El estudio recoge los costes externos que cada uno de los sistemas de transporte genera a la sociedad, es decir, aquellos costes que no han sido asumidos por el mercado a través de los precios, pero que han de soportar todos los contribuyentes por medio de los impuestos. Como explica Pedro Pérez, gerente de Medio Ambiente de Renfe, 'no es al usuario directo al que le cuesta más o menos utilizar un medio de transporte u otro, sino que es el contribuyente, use o no ese transporte, el que debe soportar unos determinados gastos'.

Los costes externos analizados en este trabajo han sido los relacionados con el efecto invernadero, la contaminación atmosférica local y regional, el ruido, el consumo de energía, la siniestralidad, los efectos ligados a la construcción y mantenimiento de las infraestructuras, la congestión de las vías urbanas y la degradación paisajística. Sumando todos estos factores, y a escala europea, los diferentes sistemas de transporte generaron durante el pasado año unos costes externos de 530.000 millones de euros. Mientras que al ferrocarril sólo se le atribuye el 2 % de esta cantidad, el tráfico rodado es responsable del 92 % de ese gasto.

En este balance, a España le corresponden 43.000 millones de euros, de los que 38.000 millones se asignan al transporte por carretera, 3.800 al transporte aéreo y algo menos de 500 millones al ferrocarril. Para calcular el ahorro que supuso en Andalucía el uso del tren durante 1999, los autores del estudio, al igual que han hecho en otras regiones europeas, parten de una premisa muy sencilla: ¿Qué sucedería si no existiera este medio de transporte? Si los viajeros y mercancías que optaron por esta fórmula hubieran tenido que repartirse entre aviones, turismos privados, autobuses o camiones, los costes externos hubieran sumado 33.574 millones de pesetas y este es, por tanto, el ahorro que cabe atribuir al uso del tren en la comunidad andaluza.

Los mismos cálculos, efectuados con datos de 1998, revelaban un ahorro de 12.984 millones de pesetas, lo que supone un incremento espectacular en tan sólo 12 meses. A favor del tren juegan, por ejemplo, el consumo energético (suponiendo una ocupación del 100%, un tren de cercanías necesita tres veces menos energía por viajero y kilómetro recorrido que un coche de gasolina, y dos veces menos que un automóvil de gasoil), la emisión de gases contaminantes (por cada tonelada transportada el tren contamina 28 veces menos que un camión) y la siniestralidad (en cercanías, el diferencial en cuanto a accidentes es favorable al tren en un 27 % frente al vehículo particular).

Los trenes de mercancías son los que mayores ahorros inducidos generan (casi 16.000 millones de pesetas), ya que la carga transportada en Andalucía durante 1999 (3.565.000 toneladas) evitó la circulación de unos 142.000 camiones de gran capacidad. Los ferrocarriles de cercanías en Sevilla, Málaga y Cádiz, fueron usados por casi 16 millones de personas, lo que supuso evitar más de 13 millones de desplazamientos en vehículos.

En este último caso, advierte Pedro Pérez, 'no se trata de un problema de congestión, es que, sencillamente, si no existieran esos trenes sería imposible que las vías de acceso a las ciudades soportaran tal volumen de tráfico'. Estudios de la Unión Internacional de Ferrocarriles demuestran que cada tren de cercanías lleno (alrededor de 1.500 personas) supone una reducción en los atascos por carretera equivalente a un kilómetro y medio. En los accesos a las tres capitales mencionadas, una doble vía ferroviaria de 15 metros de anchura permite introducir en el casco urbano hasta 25.000 viajeros por hora, mientras que una autovía de cuatro carriles y 28 metros de anchura soporta 8.000 viajeros por hora. El ahorro del sistema ferroviario de cercanías en Andaluzía supera los 1.000 millones al año.

Comentarios y sugerencias a propósito de Crónica en verde pueden remitirse al e-mail: sandoval@arrakis.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de enero de 2001