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domingo, 10 de diciembre de 2000

La apuesta por revitalizar iglesias

Las diputaciones vascas han aportado más de 600 millones en el año 2000 para recuperar el patrimonio religioso

Las cientos de iglesias y ermitas repartidos por el País Vasco viven los años dorados de su recuperación como edificios, sin olvidar el lavado de cara de sus retablos e imágenes de culto. Las Diputaciones vascas han aportado este año alrededor de 600 millones para la restauración del patrimonio religioso, tanto monumental como de culto. La aportación foral suele suponer el 50% de lo que se invierte en los inmuebles de la Iglesia, que corre con el resto de las inversiones.Desde que en 1990, los territorios históricos de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya recibieron las competencias relativas a la protección del patrimonio, la colaboración con los obispados de Vitoria, San Sebastián y Bilbao ha sido fluida.

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En 2000, la Diputación de Vizcaya colaboró con 238 millones de pesetas para la restauración de los templos monumentales y con 49 millones, para el resto de obras. La institución foral guipuzcoana participó con 232 millones (además de 27 millones para recuperar retablos), mientras que la Diputación alavesa aportó 42 millones de pesetas para la rehabilitación de iglesias.

La aportación vizcaína, la más relevante, se explica por el impulso que la Diputación ha dado a la catedral de Santiago en Bilbao, la gran obra de este lustro, junto con la de la colegiata de Zenarruza en el barrio de Bolibar, en Markina. El gran reto de Vizcaya es ahora la iglesia de San Antón en Bilbao. Este año ha comenzado, en parte, la fachada que da a la Ribera su restauración. Y en 2001 se abordará la recuperación del templo de Andra Mari de Ondarroa, declarado monumento desde 1978.

El gerente del Obispado de Bilbao, Josu Rekakoetxea, explica los cambios de sensibilidad con respecto al patrimonio eclesiástico vasco. "Se ha hecho un esfuerzo muy grande en estos últimos años por recuperar un patrimonio que, quizá por la tradición industrial del País Vasco (que centraba la riqueza en otros aspectos), había permanecido olvidado", comenta Rekakoetxea, quien a renglón seguido pone el ejemplo más claro de este cambio: "Ahí está la revalorización de la catedral de Santiago, considerada uno de los monumentos más interesantes del Camino de Santiago de la costa".

Entre lo restaurado en Guipúzcoa destacan San Andres de Astigarribia (Mutriku), San Salvador de Usurbil o el templo parroquial de Orio. Una de las líneas de trabajo más significativas de este año es la recuperación de ermitas.

Álava es el territorio que menos aporta a la rehabilitación de templos e iglesias, aunque en este apartado no se incluye la aportación de la Diputación a las obras de la catedral de Santa María, cuya recuperación se lleva a cabo a través de una fundación. Entre las obras acometidas en Álava destaca la de la iglesia de San Vicente de Hueto Abajo -cuyo retablo, de gran valor artístico, se restaura al mismo tiempo- o la de San Vicente de Vitoria.

Pero tanto la Iglesia como las instituciones forales destacan la necesidad de revalorizar este patrimonio. En Guipúzcoa, por ejemplo, se están llevando a cabo conciertos y festivales para revitalizar estos espacios que tienen cada vez un uso menor para el culto. Por otra parte, en Álava, los convenios con la Diputación tienen siempre en cuenta que los retablos restaurados no se devuelven a la iglesia de origen hasta después de cinco años de exhibición al público.

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