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sábado, 2 de diciembre de 2000

España será flexible si recibe el peso de los grandes

España será uno de los países más flexibles en la cumbre de Niza si se le reconoce el mismo poder de formar minorías de bloqueo y mayorías cualificadas en el seno del Consejo Europeo que a los cuatro grandes -Alemania, Francia, Reino Unido e Italia-, según afirmaron ayer fuentes diplomáticas autorizadas, que se mostraron optimistas acerca de las perspectivas de la reunión. Pero la cumbre irá a la deriva si no se llega al consenso sobre ese punto básico, según las mismas fuentes, que incluso esgrimieron la perspectiva de un bloqueo, algo sobre lo que se oyen voces divergentes en el propio Ministerio de Exteriores."Si no hay una solución satisfactoria a este punto, no habrá acuerdo, porque nosotros no vamos a dar nuestro asentimiento para un compromiso que no resuelva lo fundamental", dijeron las fuentes citadas, que prefirieron, sin embargo, evitar la palabra "veto".

"Reequilibrar" la posición española dentro del máximo órgano de decisión de la Unión Europea es la preocupación básica del Gobierno en esta Conferencia Intergubernamental de Niza. Ese objetivo se concreta en la pretensión, expuesta como irrenunciable, de que a España le baste el acuerdo de otros dos países grandes para bloquear las decisiones del Consejo que considere incompatibles con sus intereses esenciales. En la actualidad, las decisiones se bloquean con el acuerdo de dos grandes y uno pequeño.

El Gobierno entiende que España, que tendrá que renunciar a uno de los dos comisarios de que dispone actualmente y que incluso se dice dispuesto a admitir que el que nos quede sea rotatorio con los demás países, recuperaría así el status especial, más próximo a los grandes que a los pequeños -dotados de sólo un comisario-, que le otorgó el tratado de adhesión en 1986 y que se ha deteriorado con las sucesivas ampliaciones.

En Exteriores se sostiene que todas las vías de solución que hay sobre la mesa de Niza -desde la igualdad de votos con los grandes o la distribución escalonada de los sufragios, unida a la fijación de una minoría de bloqueo adecuada, hasta la doble mayoría- pueden ser buenas para el objetivo español.

En cuanto a la flexibilidad prometida, se refiere al segundo punto más conflictivo de la agenda, el de los temas que podrán decidirse por mayoría cualificada. España pretende excluir seis grandes capítulos: fiscalidad, seguridad social, política de cohesión, definición de fronteras exteriores, modificación de la política comercial común y medio ambiente.

Las fuentes consultadas indicaron que, "en función de los esfuerzos que se hagan en el otro terreno" de la reorganización del Consejo, podrían caer las reservas a la inclusión de una parte de la fiscalidad (la indirecta) o de la seguridad social (salvo a la equiparación de los salarios mínimos) e incluso a la política de cohesión, en la que España encuentra fuertes resistencias a su pretensión de seguir percibiendo fondos comunitarios tras 2006.

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