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viernes, 4 de agosto de 2000

Un banquero muy escurridizo

Un financiero mexicano acusado de fraudes colosales elude la cárcel por cuarta vez

El mexicano Ángel Isidoro Rodríguez, conocido como El Divino, huyó a España cuando estallaron los escándalos bancarios de 1994, y a pesar de saltar al mar desde un yate en aguas de Palma de Mallorca, fue detenido por la Interpol, y extraditado a México hace dos años. Acusado de cometer fraudes colosales, de haberse concedido a sí mismo 400 millones de dólares (73.600 millones de pesetas) en préstamos, quedó en libertad provisional. Un juez ha suspendido recientemente una posterior orden de arresto, y los supuestos delitos cometidos por El Divino pueden quedar impunes. Su historia es la de otros muchos.Rodríguez, que estuvo en la cárcel española de Soto del Real durante 22 meses, es uno de los banqueros mexicanos acusado de haber gestionado sus negocios saltándose a la torera toda norma profesional, las leyes de Instituciones de Crédito y Mercado de Valores, y de haber contribuido a la destrucción del sistema. Amante de los lujos y la buena vida, figura en la relación de mexicanos fraudulentamente beneficiados por el rescate bancario ejecutado por el Gobierno de Ernesto Zedillo en 1995. Fueron más de 65.000 millones de dólares (11,9 billones de pesetas) en compra de carteras vencidas y adquisición de activos para evitar que la devaluación del peso, en diciembre de 1994, y las quiebras en cadena condujeran a la ruina de los ahorradores y del sistema financiero. La deuda ha crecido hasta cerca de los 100.000 millones de dólares (18 billones de pesetas).

Una de las promesas del presidente electo, Vicente Fox, a sus compatriotas fue acabar con la corrupción. Deberá dedicar muchos esfuerzos al combate, porque la lista de quienes se enriquecieron con ella es larga. La Procuraduría General de la República (fiscalía) salió al paso del malestar social, precisando que la suspensión definitiva de la orden de detención contra Rodríguez no implica su anulación, porque todavía no ha sido dictada sentencia en el fondo del caso. La orden fue dictada por un delito sancionado en el artículo 112 de la Ley de Instituciones de Crédito: la concesión ilegal de créditos en 1994 a la empresa Aerotransportación Comercial.

El ex presidente del grupo financiero Asemex-Banpaís, El Divino, fue acusado de haber aprobado un préstamo de tres millones de dólares (552 millones de pesetas) para la compra de dos aviones de una empresa área inexistente. El destino de esos tres millones parece fácil de deducir. El 10 de diciembre de 1999, más de 20 agentes judiciales se apostaron frente a la casa de El Divino para detenerle. "¡Qué es esto! ¡Tengo un documento de amparo! ¡Ahora lo traigo!". Como no presentaron orden de registro, Rodríguez entró de nuevo en casa y despistó a los agentes.

"Divina impunidad", tituló la revista Época en portada el 8 de junio de 1998. Año y medio después, inmerso en otra causa por un desfalco de 50 millones de dólares (9.200 millones de pesetas), Rodríguez quedó de nuevo libre al entenderse que las acusaciones se presentaron fueran de plazo. Protegido por un eficaz equipo de abogados, ha derrotado uno tras otro todos los intentos en su contra. El juez séptimo de distrito en Materia Penal, Jesús Guadalupe, anuló recientemente la orden de detención, que había sido cursada en cuatro ocasiones por tres jueces diferentes. El magistrado estima que no puede evaluar el caso de los aviones al no estar incluido entre los cargos contenidos en la solicitud de extradición remitida en su día a España. La fiscalía recurrirá esa sentencia.

Con 31 años, el procesado ya era en 1991 el banquero más joven de México; y le gustaba que le llamaran El Divino. De cuna noble, su padre, Isidoro Rodríguez Ruiz, fue el zar del transporte en México, propietario de varias flotas de camiones, y envió a su hijo a estudiar en universidades de EE UU, Alemania y Francia. Éste pronto ingresó en el mundo de las finanzas como gerente de inversiones de Seguros Constitución.

Entre 1988 y 1994, durante el mandato del presidente Carlos Salinas de Gortari, saltó desde la dirección de Mexival Casa de Bolsa hasta la presidencia de Asemex-Banpaís. Banpaís, el segundo banco privatizado a partir de 1991, acumuló una cartera con serias deficiencias estructurales, una excesiva concentración de créditos corporativos, principalmente a empresas propiedad de accionistas y consejeros del mismo grupo financiero y del propio banco; muchos fueron concedidos sin las garantías necesarias, y otros concedidos en divisas a empresas que no las generaban. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) intervino el banco y las filiales en marzo de 1995. Ahora se investigan múltiples fraudes: desde autopréstamos a manejos ilegales en la gestión.

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