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martes, 21 de marzo de 2000
Entrevista:ENRIQUE SAMANIEGOCIRUJANO CARDIOVASCULAR

"No es real anunciar que se pueden quitar las varices con láser"

San Sebastián 21 MAR 2000

El doctor Enrique Samaniego (San Sebastián, 1934), cirujano cardiovascular y presidente de Cruz Roja Guipúzcoa, ha escrito la historia de la angiología -rama de la medicina que se ocupa del sistema vascular- desde la prehistoria hasta nuestros días. El libro Angiología, medicina y sociedad en la historia, recién publicado, analiza la evolución de esta especialidad médica con un espíritu divulgativo, lo que permite comprender fácilmente cómo descubrieron los griegos las arterias sanguíneas, cómo elaboró Galeno su teoría de la circulación de la sangre o cómo descubre el vizcaíno Ruiz de Luzuriaga que el oxígeno corre por las venas.Pregunta. ¿Qué referencias existen en la Prehistoria de la medicina cardiovascular?

Respuesta. Llama la atención que en algunas pinturas rupestres los animales lleven una lanza o una flecha con la punta grabada a la altura del corazón. Esto quiere decir que el hombre prehistórico conocía la posición anatómica del corazón y la importancia vital de esta víscera.

P. De entonces hasta hoy los avances han sido espectaculares.

R. La cirugía vascular ha conocido una evolución notabilísima. Los aneurismas, que antes requerían operaciones de alto riesgo, hoy se hacen de forma ambulatoria, sin necesidad de ingreso del paciente. Son los efectos de las técnicas endovasculares. En cuanto a la exploración, los avances en la física permiten intervenir sin acudir al quirófano mediante una cateterización.

P. Y sin embargo, sigue aumentando el número de afectados del corazón.

R. Sí. La artereosclerosis es una enfermedad muy generalizada en nuestro tiempo. Sin embargo, estudios en momias descubren que también los egipcios padecían numerosas obstrucciones de aortas. Hoy la patología que más mortalidad produce es la vascular, aunque en ello tiene mucho que ver la mayor longevidad de la población y la desaparición de plagas que en otros tiempos producían auténticas masacres.

P. ¿Qué sucedería si se suprimiera de la sociedad el hábito del tabaco?

R. Descendería la patología oncológica. Yo llevo 32 años trabajando en el Oncológico de Guipúzcoa. Entonces los tumores pulmonares en mujeres eran inexistentes; hoy la incidencia es casi similar en hombres y mujeres. Las enfermedades coronarias en general han aumentado por el creciente consumo de tabaco. Curiosamente, cuando comencé la carrera de Medicina, en los 50, ésta era bastante condescendiente con el tabaco y había quienes lo aconsejaban porque producía cierta sedación y era relajante, pero el tiempo ha demostrado que es nefasto para el organismo.

P. ¿Qué hábitos sociales favorecen los problemas cardiovasculares?

R. Las enfermedades vasculares son propias de nuestra civilización occidental. Hacemos vida sedentaria porque no dedicamos tiempo al ejercicio, lo que provoca una atrofia de los órganos arteriales y venosos. En África, el porcentaje de varices en la población negra es del cuatro por 1.000. Podríamos pensar que es por causa de la raza. Sin embargo, este mismo contingente racial en Manhattan (Nueva York) tiene la misma proporción de varices que el resto de la población americana, que es del 40%. Lo único que cambian entre sí son los hábitos sociales.

P. Ahora se está anunciando que las varices desaparecen mediante láser.

R. En las varices de verdad, la cirugía sigue siendo necesaria. No se ha descubierto nada que reduzca o desaparezca un variz sin intervención. Las varices que ahora se eliminan con láser son unas ramitas finas, más estéticas que patológicas. ¡Ojo! No es real anunciar que se pueden quitar las varices con láser. Eso es un cuento, un engaño. Cuando hay una dilatación importante y constituyen una enfermedad, su única solución, hoy por hoy, es la intervención quirúrgica.

P. ¿Por qué crece el número de infartos de miocardio?

R. Cada vez es más frecuente escuchar que se ha producido un infarto repentino y la muerte inmediata de una persona joven. En otras ocasiones estas situaciones avisan con una angina de pecho, que da tiempo a ser estudiada mediante cateterismo, y se soluciona con una dilatación arterial durante la exploración. No obstante, si precisa operación, en el 90% de los casos las intervenciones terminan con un resultado feliz.

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