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Un compromiso de la Iglesia

El Arzobispado de Granada se ha comprometido a traer a Granada el año próximo, con motivo del Jubileo, los originales de los Libros Plúmbeos incautados por la Inquisición en 1642 y condenado por el Papa Inocencio XI en 1682 por ser "falsificaciones basadas en ideas musulmanas", "puras ficciones humanas, fabricadas para la ruina de la fe católica". Sin embargo, todos los esfuerzos realizados por Miguel Hagerty desde la década de los setenta por dar con su paradero han sido inútiles. La Iglesia no ha ofrecido ninguna pista del lugar donde se hallan las láminas originales que pretende devolver al museo de la Abadía del Sacromonte y exhibirlos por su valor paleográfico. Por el momento, las planchas descubiertas ahora en el Museo Arqueológico de Granada son las más fiables desde un punto de vista científico.

Hagerty encontró referencias manuscritas a los Libros Plúmbeos tanto en el Archivo Secreto de las Cuatro Llaves de la Abadía del Sacromonte como en la Biblioteca Nacional, en la Biblioteque Nationale de París y en la British Library de Londres. Algunas de estas copias a mano fueron compuestas por los autores de las láminas originales, según sostiene Hagerty. Sin embargo, todas ellas contienen adiciones o cambios que ahora, a la vista de las láminas de Alberto Fernández, será posible discernir.

Los Libros Plúmbeos son 22 de los cuales fueron condenados específicamente 19, uno de ellos, el llamado Libro Mudo, debido a que no se pudo descifrar y, en consecuencia, evaluar desde el punta de vista de la ortodoxia cristiana. La mayor parte de el Libro de los grandes misterios tampoco se pudo desvelar, ya que estaba escrito en clave, y de este modo se salvó de la condena de Inocencio XI. Tampoco aparece citado en la bula papal el Catecismo Menor por ser una copia de otro, el Catecismo Mayor.

Curiosamente, en la bula del Papa que condena el contenido de los libros se autoriza la veneración de las reliquias, a pesar de su origen común, a las que para entonces ya se les atribuían numerosos milagros.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de diciembre de 1999