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lunes, 20 de septiembre de 1999

El gran suministrador de frutos secos

Francisco Pons se dedicaba en 1928 a vender productos como cacahuetes, chufas, alubias o algarrobas que se cultivaban en las cosechas locales próximas a Beniparrell (L"Horta Nord). El cacahuete era entonces un fruto muy abundante en gran parte de las comarcas valencianas, y no por casualidad. Fue el arzobispo de Valencia Fabià de Tuero, de hecho, quien lo introdujo en España en el siglo XVIII. Así, desde la plantación original del jardín botánico de Puçol, el cacahuete se extendió a otras zonas de los alrededores de Valencia. Zonas que el abuelo de los actuales propietarios de Importaco conocía bien debido a sus visitas para negociar el precio del producto y comprar las cosechas. Tan bien empezaba a controlar Francisco Pons la incipiente actividad que fue requerido durante la Guerra Civil para que enviara al frente todos los víveres que encontrara en un momento especialmente dramático. Hoy, su nieto Francisco Pons parece recordar los inicios de la empresa como una época muy lejana, no tanto por el tiempo transcurrido, como por la situación tan radicalmente diferente. La empresa cuya actividad se remonta a 1928 con la compra de cacahuetes y otros productos del campo valenciano es en la actualidad líder en el mercado nacional en la distribución y producción de frutos secos para grandes superficies comerciales. Más del 70% de los frutos secos que se venden en las grandes cadenas de hipermercados y supermercados españoles son de Importaco. La empresa valenciana, dirigida por los hermanos Juan Antonio y Francisco Pons, y radicada en la pequeña localidad de l"Horta, está presente en las estanterías de establecimientos como Pryca, Continente, Eroski-Consum y Mercadona, entre otros, a través de los productos de marca blanca. Sólo la marca Borges vende en total más frutos secos en España. Además, Importaco, nombre que recibe la sociedad anónima a partir de mediados de los años setenta al asociarse con la empresa de Mislata Juan Serrano -que posteriormente se retiró-, ha cerrado todo el ciclo al importar la materia prima, elaborarla y distribuirla. También continúa con la venta a grandes tostaderos. Lo que empezó siendo un negocio familiar en torno principalmente a la venta de cacahuetes fue adquiriendo paulatinamente una estructura empresarial de manos de la segunda generación, el hijo del fundador y padre de los directores actuales. Corren los años cincuenta. Se crea una red de agentes comerciales y representantes para distribuir el producto por toda España, y se amplía la gama de frutos secos. Con posterioridad se completa el ciclo con la entrada en funcionamiento de tostaderos propios a mediados de los setenta. Paralelamente las instalaciones van creciendo, sin abandonar la sede de Beniparell, hasta alcanzar los 36.000 metros cuadrados que tienen en la actualidad, la mayoría de ellos distribuidos en dos grandes factorías. La más antigua se ha convertido fundamentalmente en un gran silo, mientras que la más moderna integra múltiples servicios, desde la recepción de la materia prima, hasta el envasado singularizado de los frutos secos ya dispuestos para la venta. De los cacahuetes que procedían de las cosechas valencianas de La Ribera, La Canal de Navarrés o L"Horta no queda más que el recuerdo. Una mala cosecha después de la Guerra Civil, obligó importar la materia prima de diversos paises americanos como Brasil o EEUU, que resulta ser más barata y competitiva que la cosechada en los pequeños campos valencianos. Hoy en día tan sólo las almendras y algunas cantidades de chufas y poco más proceden de cultivos españoles. Siempre bajo el impulso familiar, ahora de la tercera generación, Importaco sigue aumentando sus objetivos abriendo un total de 19 delegaciones en todo el Estado. Como otras empresas valencianas, ahora vive más volcada al exterior. Aunque en este caso su principal mercado es el interior, Importaco es muy sensible a la situación económica internacional debido a que prácticamente toda la materia prima con la que comercializa procede de numerosos países y de zonas de muy diferente perfil. Canadá, Brasil, China, Turquía, Australia, Irán o Argentina son los abastecedores mundiales de frutos secos y allí viajan con frecuencia los trabajadores de Importaco para negociar la compra de la materia prima. Muy lejos quedaron los tiempos en que los cacahuetes se compraban en el campo más cercano.

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