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martes, 7 de septiembre de 1999
PRECAMPAÑA EN CATALUÑA

Jordi Pujol admite que puede perder y se compromete a ejercer de jefe de la oposición

  • Los nacionalistas descartan pactar en Cataluña con el Partido Popular tras las elecciones

Tras 19 años al frente del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol admitió ayer por primera vez la posibilidad de ser derrotado en unas elecciones autonómicas. El presidente catalán se comprometió a que, si esto sucediera el próximo 17 de octubre, no abandonará su responsabilidad política y ejercerá como jefe de la oposición. Con el objetivo de romper la situación de empate técnico entre Pujol y el socialista Pasqual Maragall, CiU se esforzará a partir de ahora en destacar su posición de centro político. Para empezar, los nacionalistas ya han descartado pactar con el PP tras las elecciones.

Las últimas encuestas conocidas el pasado fin de semana, que otorgaban a Convergència i Unió (CiU) una ventaja de tan sólo dos puntos respecto al Partit dels Socialistes (PSC), hacían obligado preguntar a Jordi Pujol si contemplaba la posibilidad de perder los comicios del 17 de octubre. Y el presidente de la Generalitat respondió debidamente en dos entrevistas radiofónicas en la Cadena SER y en Onda Cero. CiU no trabaja con la hipótesis de perder las elecciones, contestó el presidente. Al contrario, confía en incrementar su actual representación parlamentaria de 60 escaños. Una respuesta que entra de lleno en la estrategia mediática diseñada por los nacionalistas. Pero, a continuación, y por primera vez en 19 años de Gobierno, el presidente catalán reconoció que si obtuviera un resultado adverso "no abandonaría su responsabilidad". Lo que significa que pasaría a la oposición y ejercería como jefe de filas, aunque evitó pronunciar palabras que sonaran a derrota. "No me marcharía, siempre hay que continuar en estos casos, pero hoy por hoy no entra en mis cálculos", comentó.

Mensajes de tranquilidad

Los dirigentes de CiU quieren dar la imagen de que no hay nervios en la coalición y de que se ha superado el desastre que significaron las elecciones municipales, con una pérdida de más de 125.000 votos en la ciudad de Barcelona. Con la intención de no incurrir en los mismos errores, ayer fue el propio consejero de la Presidencia, Xavier Trias, quien declaró solemnemente que la coalición no pactará con los populares en Cataluña, pese a la alianza que mantienen CiU y PP desde hace tres años en el Congreso y a que los conservadores funcionan como garantes de la estabilidad del Gobierno Pujol en el Parlamento catalán. CiU quiere, además, reforzar la estrategia centrista de la coalición. Con esa intención, Trias aludió a "los comunistas" -en referencia a Iniciativa per Catalunya con quien el PSC ha pactado listas conjuntas en Lleida, Girona y Tarragona- un término guardado durante años en el desván de la política catalana. El consejero manifestó que Maragall difícilmente podrá conquistar el centro si sigue haciendo "estos esfuerzos de imaginación que le llevan a pactar con los comunistas".

La consigna es que hay que transmitir una sensación de serenidad aunque la procesión vaya por dentro. El propio Pujol esgrimió una encuesta interna de CDC, elaborada en junio, que tan sólo les otorgaba una ventaja de dos parlamentarios respecto a Maragall. Con estos datos, los nacionalistas sostienen que han conjurado el desastre en tan sólo tres meses, ya que el sondeo publicado el pasado domingo en La Vanguardia incrementaba la distancia a cinco escaños. Ayer, desde las filas de CiU se repetía el mismo argumento hasta la saciedad aunque con ciertas matizaciones. Los próximos sondeos, opinan, clarificarán más el futuro.

Las encuestas, por tanto, monopolizan el debate político en Cataluña y provocan contradicciones en el seno de CiU, hasta el punto de que algunos de sus dirigentes tienen serias dudas sobre la existencia de las mismas, incluso de las encargadas por la coalición. El pasado miércoles, la dirección de CiU, conociendo el sondeo que se publicaría el domingo, filtró a la prensa otra encuesta que daba a Pujol una ventaja mucho más amplia sobre el candidato socialista, en concreto de diez escaños. A la mañana siguiente, el consejero Trias negó la existencia de la encuesta que su propio partido había encargado y la calificó de falsa e irreal. Pero el domingo, el diario Avui la volvió a reproducir.

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