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Un ex funcionario informó hace dos años a De Palacio de la quema deliberada del lino

Un ex funcionario del Ministerio de Agricultura informó, en una carta fechada el 12 de junio de 1997, a la entonces titular del departamento y hoy cabeza de lista del PP a las elecciones europeas, Loyola de Palacio, del caso del lino. En la misiva, el ex funcionario advierte de que la práctica habitual era quemar la fibra recolectada una vez asegurada la subvención. Esta carta tuvo una respuesta oficial, firmada por el entonces director de gabinete de De Palacio, Francisco Simón Vila, fechada el 9 de julio de ese mismo año. En su escrito, Simón Vila contesta que la Comisión Europea ya estaba poniendo en marcha medidas para reconducir nuevamente este sector y eliminar, afirma textualmente, "a los cultivadores cazaprimas".

El caso del lino se enreda cada día un poco más. Una carta dirigida por Fausto Sánchez Cano, ex funcionario de Agricultura, a Loyola de Palacio hace casi dos años (el 12 de junio de 1997) pone de manifiesto que la cúpula del departamento estaba al corriente del extraño uso que se le estaban dando a las subvenciones destinadas al cultivo del lino textil."Su campaña en pro del olivar", dice Sánchez Cano a la ministra en la carta, "es motivo de reconocimiento en todo el país, pero se concilia mal con la promoción que desde las instancias públicas viene haciéndose de cultivos, como el lino textil, que se nos presenta como verdadera alternativa a las zonas cerealistas de secano. El celo profesional con que el estamento técnico-funcionarial viene aplicando la normativa comunitaria es digno de elogio, pero lleva necesariamente a la hilaridad".

Tras describir irónica y detalladamente en qué consiste esa labor de control, Sánchez Cano explica el destino habitual del lino cultivado. "Y una vez empacada la preciada fibra, y asegurada la subvención, se apila convenientemente sobre el terreno y se sigue el consejo del representante de la empresa transformadora que, a su vez, suele ser el que proporciona la semilla: que se le prenda fuego".

Sánchez Cano, abogado e ingeniero agrónomo que trabajó en Agricultura a finales de la década de los sesenta, acompañó la misiva con tres fotografías que, según detalla, "corresponden a las pilas de lino textil recolectadas en la campaña del 96" por su vecino, "un agricultor chapado a la antigua, pero hombre cabal". "No se atreve a prenderlas fuego, dice que habiendo cobrado 16 millones de subvención le da cargo de conciencia".

Esta misiva fue contestada por el entonces director del gabinete de la ministra, Francisco José Simón Vila, con otra carta fechada el 9 de julio de 1997 y que tiene fecha de salida del registro del ministerio un día después.

En ella, Simón Vila escribe: "Después de la atenta lectura de tu carta y ante la razonable preocupación mostrada a la Excma. Sra. Ministra en lo que se refiere a la situación actual del lino textil, deseo informarte para tu tranquilidad que la Comisión Europea ya está poniendo en marcha medidas para reconducir nuevamente este sector y eliminar a los cultivadores cazaprimas".

Los dos folios de que consta la carta explican las normas que se aplicaban al cultivo del lino y advierten de que "han surgido agricultores especulativos atraídos por el elevado monto de las ayudas". De ahí, señala, que la Comisión Europea decidiera poner en marcha medidas extraordinarias de control, que también detalla. "Como verás", acaba la carta, "la Comisión también ha detectado esa picaresca en el sector del lino textil".

Simón Vila, actual presidente del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA), reconoció ayer la autenticidad de esta carta y explicó que "con un 100% de certeza, la misiva del señor Sánchez Cano no pasó a la ministra". "Ésa es una de las múltiples cartas que llegaban y que llegan al ministerio, a cualquier ministerio, cada día y que son contestadas por los asesores, previa consulta con los servicios técnicos", manifestó. "No recordaba la carta, pero la respuesta es mía. Asumo la responsabilidad", concluyó el ex jefe de director de gabinete de Loyola de Palacio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de junio de 1999

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