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ARANJUEZ

Una hora y tres cuartos y Eugenio de Mora a hombros

Una hora y tres cuartos duró la corrida. Ni más ni menos. A las nueve menos cuarto estaban sacando a hombros por la puerta grande a Eugenio de Mora, que vino en sustitución de José Tomas, quien no acercó a torear a Aranjuez por estar lesionado. Mandó el pertinente parte facultativo, que estaba puesto en las taquillas de la plaza. La corrida de Juan Pedro Domecq dio juego, regaló embestidas nobles y no alardeó de fuerzas ni de hechuras. Terciadita y cómoda, un tanto blanda, permitió a los diestros, si estaban dispuestos, agradar al respetable, que, en líneas generales, se divirtió y contempló momentos de buen hacer torero.Eugenio de Mora supo aprovechar a sus dos nobles toros. Les dio fiesta, sitio, y estuvo templado y en buenas condiciones de salir bien librado y con cartel. Por su tranquilidad ante la cara de sus bureles y porque supo medir las faenas y dar las distancias adecuadas.

Domecq / Romero, Manzanares, Mora

Toros de Juan Pedro Domecq, terciados, nobles y flojos; dieron juego.Curro Romero: golletazo a paso banderillas (silencio); pinchazo a paso banderillas y bajonazo descarado (pitos). José Mari Manzanares: pinchazo sin soltar y estocada tendida contraria (ovación); pinhazo hondo caído y media delantera (ovación). Eugenio de Mora: pinchazo y estocada desprendida (oreja); estocada (dos orejas); salió a hombros. Al maestro Pepe Luis Vázquez se le entregó una placa en homenaje a su trayectoria. Plaza de Aranjuez, 29 de mayo. 1ª corrida de feria. Cerca del lleno.

A su primer toro lo saludó con una larga cambiada y lances animosos que fueron jaleados. Se dio el toro un testarazo contra las tablas y una voltereta al hincar los pitones en la arena, que acusó en sus fuerzas. De Mora comenzó la faena de muleta de rodillas, y luego en los medios, primero a media altura, y después corriendo la mano con templanza y hacia atrás, conseguir dos series de redondos bien trazados, que el público coreó con justeza.

En su segundo De Mora toreó bien con el capote en lances a pies juntos, que interpretó con gusto. La faena de muleta fue templada y variada, estuvo relajado y llegó a sentirse en algún muletazo. Empezó el trasteo a media altura, para a continuación bajar y correr la mano despacio y con buen sentido. Hubo armonía y medida en la faena. Y mató de un estoconazo.

José María Manzanares en su primero manejó el capote con suavidad. Estuvo compuesto y elegante. Sobre la mano derecha llegó a centrarse y dar muletazos templadillos en donde imperó el buen gusto. En su segundo, colorao, alternó las dos manos, al torear de muleta. Logró series de empaque en donde hubo muletazos de enjundia. Remató algunas tandas a base de trincheras y cambios por delante que tuvieron eco en los tendidos.

Curro Romero no tuvo su tarde, bueno, estuvo desconfiado y poco decidido. Las fuerzas de sus bureles no eran muy adecuadas para interpretar su toreo. Dos faenas de muleta breves, tacañas. Pronto buscó a sus dos toros, que no le gustaron nada de salida, el momento de atacar con la espada de verdad, que utilizó presta y harteramente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de mayo de 1999