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miércoles, 12 de mayo de 1999

Muere José Fernández Aguayo, un gran director de fotografía del cine español

José Fernández Aguayo, uno de los grandes directores de fotografía del cine español, colaborador de Luis Buñuel en títulos fundamentales, como Viridiana y Tristana, murió ayer en Madrid y sus restos serán incinerados hoy en el cementerio de la Almudena. Hijo del fotógrafo taurino Baldomero Fernández Raigón, José Fernández Aguayo nace en Madrid, en 1911, y desde los nueve años ayuda a su padre, primero en la plaza y luego en el laboratorio. Su gran afición a los toros le hace actuar como torero profesional en más de 80 corridas con picadores, pero en 1933 se retira, después de sufrir tres graves cogidas y también por su escasa estatura. A partir de este momento, que coincide con el de la llegada del cine sonoro a España, José Fernández Aguayo comienza a trabajar como reportero gráfico especializado en corridas. Esta especialización le permite hacer un reportaje sobre el rodaje de Currito de la Cruz (1935), de Fernando Delgado; sus fotografías le gustan al gran operador Enrique Guerner, un judío alemán que llega a España huyendo de la locura antisemita del III Reich, lo contrata como ayudante y se convierte en uno de sus mejores y más destacados discípulos. Durante la guerra española, José Fernández Aguayo trabaja como reportero para la II República, lo que origina algunas dificultades en la posguerra a la hora de incorporarse al trabajo, pero las depuraciones en el terreno cinematográfico son mínimas. Debuta como director de fotografía con Castañuela (1945), de Ramón Torrado, y hasta Las alegres chicas de Colsada (1983), de Rafael Gil, la última, interviene en casi 120 películas. Destaca su amplia colaboración con el director Juan de Orduña al principio de la posguerra, en títulos míticos, como La Lola se va a los puertos (1947), Locura de amor (1948), El último cuplé (1957), algunos de los grandes éxitos del cine español. Así como con el realizador Rafael Gil en la etapa final y menos interesante de su irregular carrera, en títulos como ... y al tercer año resucitó (1980), De camisa vieja a chaqueta nueva (1982).Aunque las mejores películas en las que colabora José Fernández Aguayo son Maribel y la extraña familia (1960), de José María Forqué, basada en la obra teatral homónima de Miguel Mihura; Mi calle (1960), la última película del gran director Edgar Neville, y la esperpéntica El extraño viaje (1964), del polifacético Fernando Fernán-Gómez. Sin embargo, su gran aportación al cine español es como colaborador de Luis Buñuel en dos de sus obras maestras, dos de las pocas películas que realiza en España. En primer lugar, Viridiana (1961), la única producción nacional ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes, en la que Aguayo hace una excelente fotografía realista en blanco y negro. Y luego Tristana (1970), donde consigue unas perfectas tonalidades en color para narrar las peculiares relaciones entre el posesivo don Lope y la indefensa Tristanita.

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