Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

A las diez de la noche, en casa

Uno de los aspectos más controvertidos del nuevo metro a Rivas y Arganda es su horario, atípicamente reducido para un servicio de esta naturaleza. El metro hasta estos dos municipios se cerrará a las diez de la noche, momento a partir del cual los convoyes sólo llegarán a Puerta de Arganda, la última parada del metro convencional (esto es, dentro del municipio de Madrid).La noticia no ha caído nada bien entre los futuros usuarios del tramo. "Me he ido a vivir a Rivas, entre otras cosas, por el atractivo de tener una estación cerca de casa. Me parece una absoluta incongruencia que una cosa a la que llaman metro no funcione como el metro y se cierre tan temprano", explicó ayer, visiblemente decepcionado, un particular que trabaja a diario en Madrid hasta las 22.15.

El consejero de Obras Públicas, Luis Eduardo Cortés, aseguró que tanto el horario como la frecuencia de trenes (entre 12 y 16 minutos en días laborables; 27 minutos en festivos) son "variables provisionales" que se irán ajustando "en función de lo que vaya dictando la demanda".

El máximo responsable de la ampliación del metro pronosticó que estos dos aspectos "se corregirán en un plazo medio, de aquí a un año o año y medio, porque tanto Arganda como Rivas-Vaciamadrid se encuentran en un crecimiento constante".

Los portavoces de la oposición entienden que la carestía de los billetes y las restricciones en el horario son "las primeras consecuencias" de la privatización de este tramo de la línea 9, que explotará una alianza de empresas denominada Transportes Ferroviarios Madrileños. Cortés lo niega: "El operador va a seguir siendo Metro. En consecuencia, el día que queramos ampliar el horario, porque así lo aconsejen los acontecimientos, lo haremos sin ningún problema".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de abril de 1999