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SUCESOS FUE DETENIDO POR ROBOS

Desarticulada una red de narcotráfico en Natzaret

Medio centenar de agentes entró ayer por sorpresa a las nueve de la noche en seis chalés del barrio de Natzaret, en Valencia, en la culminación de una operación antidroga en la que se logró dentener a siete supuestos narcotraficantes, todos ellos de etnia gitana. La operación Carbones, que causó gran espectación por desarrollarse en unas viviendas muy próximas al lugar en el que hace ocho días murió un camionero linchado tras atropellar a un niño, se inició hace dos meses, según el jefe superior de policía, Segundo Martínez. Sobre las cinco de la tarde, los agentes interceptaron tras un discreto seguimiento una entrega de droga (un kilo de cocaína y otro de heroína) junto al peaje de la autopista A-7 en Puçol (L"Horta Nord). En esta operación antidroga detuvieron a tres mujeres, residentes en Natzaret. Tras conseguir el preceptivo mandamiento judicial la policía inició un registro exhaustivo de seis viviendas en el barrio. Cuatro de estos chalés, situados en la calle de Manuel Carboneres, están próximos al de la calle de Algesemí donde reside el único detenido por la muerte del camionero. En las viviendas se detuvieron cuatro varones de entre 40 y 50 años. En los registros de estas seis viviendas los agentes hallaron numerosas armas, entre ellas escopetas, rifles y armas blancas, incluidos varios bastones de estoque. También decomisaron un elevado número de gallos y perros de pelea, supuestamente empleados para organizar apuestas ilegales. Además se incautaron de cinco millones de pesetas en metálico y muchas joyas, valoradas en una primera estimación en unos 50 millones de pesetas. "Allí dentro pueden haber entre 60 o 70 millones de pesetas", aseguró anoche una fuente policial ante el lujo de las viviendas registradas en un barrio tan modesto. Según se informó, el registro se iba a prolongar hasta bien entrada la madrugada. PASA A LA PÁGINA 5

El acusado de asesinar a un camionero en Natzaret tenía antecedentes penales

VIENE DE LA PÁGINA 1 La policía sostiene que el jefe de la banda de narcotraficantes desarticulada es uno de los detenidos ayer, un hombre de unos 50 años de edad, al parecer patriarca de uno de los clanes gitanos del barrio. En uno de los registros, un supuesto narcotraficante recibió a los agentes empuñando una escopeta cargada aunque no llegó a apuntarles. En la operación participaron agentes de los Grupos de Operaciones Especiales (GOE), de la Brigada de la Policía Judicial con la sección de Estupefacientes así como de la Unidad de Intervención Judicial. Por otra parte, José Muñoz Bautista, El Sordo, de 45 años, el hombre que ha confesado participar en el linchamiento del camionero que atropelló a su bebé en el barrio de Natzaret, en Valencia, tenía antecedentes penales por robos y hurtos, según dijo ayer el delegado del Gobierno, Carlos González Cepeda. La Policía estaba investigando la supuesta relación de Muñoz con el narcotráfico. Sin embargo, los antecedentes que constan en la ficha policial de Muñoz se remontan a su juventud. Fue detenido por robar un vehículo y asaltar dos establecimientos, pero el último de estos delitos lo cometió en 1981, cuando tenía 28 años. A pesar de todo, la Policía sospecha que en los años ochenta y noventa Muñoz también se movió al otro lado de la ley. No en vano, González Cepeda aseguró que la de Muñoz era una de las 30 familias de Natzaret que figuraban en la lista de supuestos traficantes de droga que le entregaron las asociaciones vecinales del barrio y que la Policía estaba investigando "desde hace seis meses". Los agentes dudan de que El Sordo pudiera costearse el chalé y otros bienes de gran valor con las ganancias de la cría de gallos, su pensión y lo que vendía su mujer. Las pesquisas de los agentes del Grupo de Homicidios para detener al resto de personas -al menos tres más, posiblemente familiares del pequeño José- que participaron en el linchamiento del camionero Antonio Civantos no han aportado, hasta el momento, resultados muy esperanzadores. Ni los compañeros del transportista ni los vecinos que se encontraban en las cercanías cuando se produjo el asesinato han podido facilitar datos que permitan identificar al resto de agresores. Los agentes sospechan de algunos familiares de El Sordo, no se han decidido a detenerlos por falta de pruebas incriminatorias que presentar al titular del juzgado de Instrucción número 15. El delegado gubernativo volvió a pedir la "colaboración ciudadana" para encontrar "más testigos". No cree que las personas que presenciaron los hechos tengan miedo, pero admite que existe una "inquietud" en el barrio que dificulta las investigaciones. También está convencido de que hay más testigos de la tragedia.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998

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