Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Una pieza deslumbrante

«Por primera vez, el retablo puede observarse sin materias extrañas. Aparecen ante nosotros las figuras, el color, la profundidad de la composición; se ve el oro, el esplendor; se ha recuperado la visualización. En cuanto se ilumine bien va a ser la pieza más deslumbrante de la catedral». Así se expresa Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, presidente de la Real Fundación de Toledo, entidad que ya ha propiciado varios proyectos de recuperación y conservación del patrimonio de la antigua ciudad imperial. «Hemos estado involucrados en todo el proceso de restauración del retablo», dice Marañón. «Detectamos el problema, definimos el proyecto, buscamos el patrocinador y hemos negociado con el ministerio las condiciones de la obra». Paloma Acuña, arqueóloga y conservadora, directora de la fundación, destaca que antes, con la inmensa capa de polvo, las escenas del retablo, «uno de los más importantes del mundo», quedaban desfiguradas. «Al haberse quitado esa capa afloran las figuras, los colores y el relieve; la arquitectura decorativa varía y está visible».En los tiempos que corren, el antídoto contra el mal de piedra, la humedad o la contaminación del patrimonio histórico y artístico parece residir mayoritariamente en potentes empresas y entidades bancarias. El BBV lanzó en 1995 una iniciativa para salvar las catedrales. Ahora ha participado, aunque fuera de este programa, en la financiación de la restauración del retablo. No obstante, la aportación de 40 millones es una consecuencia y una continuación del programa de catedrales, como señala Antonio López, adjunto al presidente y director de comunicación e imagen del BBV. «Las catedrales son un problema de todos, y esta obra del retablo debe considerarse como una acción más por nuestra parte de prestar a la comunidad un valor añadido, un valor cultural», añade López.

José Pérez Reyes, restaurador y coordinador del proyecto por parte del ministerio, coincide con las opiniones anteriores y explica que la restauración ha sido complicada debido al peligro de destruir el original al arrancar la policromía.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de junio de 1998