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viernes, 13 de marzo de 1998
NUEVA CRISIS EN LOS BALCANES

La cumbre europea apoya a Kosovo, pero elude mencionar la autonomía

  • Decepción por la ausencia de Turquía

El rápido deterioro de la situación en los Balcanes promovió ayer una nueva condena europea a la violencia de Serbia y un llamamiento a un "auténtico diálogo" para desactivar la crisis en Kosovo. Pero la resolución adoptada ayer en Londres por la conferencia europea que reunió a los jefes de Gobierno de los Quince y de otros 11 países que aspiran a ingresar en la Unión Europea (UE) se abstuvo de mencionar los anhelos de autonomía de Kosovo.

Inevitablemente, la situación en la asediada provincia de Serbia se impuso en la agenda de la cumbre convocada para discutir la ampliación de la UE, estrategias para la lucha contra las drogas, la defensa del medio ambiente y el fomento de mecanismos de cooperación."Los jefes de Gobierno y presidentes del Parlamento europeo y la Comisión Europea expresaron su vehemente condena ante el excesivo uso de fuerza por parte de las autoridades de Belgrado contra la población civil y subrayaron su opinión de que, aunque el terrorismo también es inaceptable, no puede ser un pretexto para las recientes actividades de la policía especial, [serbia]", reza la declaración final del encuentro inaugurado por el primer ministro británico, Tony Blair. "La Unión Europea apoya un realce del estatuto de Kosovo dentro de la República Federal de Yugoslavia", agregó la nota.

La ausencia de una referencia directa y concreta a la autonomía que exige Kosovo fue interpretada como el resultado de una discreta pero exitosa campaña diplomática para suavizar el tono europeo a pesar de las intensas gestiones de Francia y el Reino Unido en favor de una resolución más contundente. Todo ello habría estado en línea con el categórico pronunciamiento del Grupo de Contacto (EE UU, Rusia, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia), que el pasado lunes apoyó en la capital británica las aspiraciones de autonomía de Kosovo y aprobó una serie de sanciones contra Belgrado.

Todos los miembros del Grupo de Contacto, a excepción de Rusia acordaron, en esa reunión insistir en la necesidad de que haya "un grado de autonomía sustancialmente mayor" y "un significativo sistema de autogobierno" para la mayoría albanesa de Kosovo.

La UE también advirtió a Yugoslavia que no puede esperarse una mejora de los vínculos con sus vecinos a menos de que cambie su relación con Kosovo con énfasis en "un auténtico diálogo" que apunte a una solución política.

Ensombrecida por la ausencia de Turquía, la conferencia de Londres se convirtió en un foro para ventilar el resentimiento de Ankara frente a lo que considera como "tratamiento discriminatorio" a su solicitud de ingreso a la UE. "La conferencia que se celebra en Londres no constituye una fórmula satisfactoria para la integración de Turquía. Hemos adoptado la posición correcta", declaró en Ankara el ministro de Estado turco, Sukru Sina Gurel.

"Hubiéramos deseado que Turquía participara", afirmó un portavoz del Gobierno británico, reflejando la opinión de un vasto sector del concierto europeo, incluido España, cuyo jefe de Gobierno, José María Aznar, lamentó la ausencia turca. Por su parte, el presidente francés, Jacques Chirac declaró: "En esta primera reunión de la familia europea lamento la ausencia de Turquía. Tiene un lugar entre nosotros y la UE tiene que adoptar gestos concretos de voluntad para darle la bienvenida".

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