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sábado, 14 de febrero de 1998

La policía acusa al IRA de los últimos atentados en el Ulster

  • El Sinn Fein podría dejar las negociaciones

Bien peinado, con el bigote de reglamento, Ronny Flannagan, el jefe del Royal Ulstabury Council (RUC), se presentó ante las cámaras de televisión para declarar sin ambages que los guerrilleros del Ejército Republicano Irlandés (IRA) están involucrados en los dos últimos asesinatos de protestantes lealistas en Belfast.

Las palabras de este policía han cambiado radicalmente el curso de las frágiles negociaciones iniciadas en septiembre en los vetustos salones del castillo de Stormont, en las afueras de Belfast. Por primera vez desde que Londres, Dublín y Washington invirtieron sus esfuerzos y prestigio diplomático, la paz en el Ulster se tambalea seriamente.Gerry Adams, el líder del Sinn Fein, el frente político del IRA, que se arriesga a ser expulsado de las conversaciones de paz, refutó enérgicamente la supuesta complicidad del IRA en los asesinatos. Uno de ellos terminó con la vida de un conocido traficante de drogas, puntal de una de las fuerzas paramilitares unionistas de Belfast.

Horas después de que el propio IRA dijera que esas dos muertes no vaticinaban la ruptura de su tregua en el Ulster, Adams advirtió que la expulsión del Sinn Fein de las conversaciones sería un ejercicio peligroso. "Hay que plantearse cuál sería la influencia del Sinn Fein si somos alejados de las conversaciones de paz", dijo. La decisión final entorno al futuro del Sinn Fein en las negociaciones será probablemente adoptada el lunes en Dublín, donde se trasladarán las conversaciones hasta mediados de la semana próxima.

Altos funcionarios del Sinn Fein en Belfast, entrevistados telefónicamente por EL PAÍS desde Londres, admitieron que el riesgo de su expulsión es real. Preparativos para un alejamiento estaban en marcha. "Nos iremos de Dublín para volver a Belfast, y luego veremos lo que sucede", dijo uno de ellos.

Mo Mowlam, la ministra británica para Irlanda del Norte, intentó restar dramatismo al crucial momento para la paz en el Ulster asegurando que Londres quiere "mantener el proceso de paz a toda costa". Mowlam, que este mes promovió la expulsión del Partido Democrático del Ulster (UDP) por su vínculo con los pistoleros protestantes que se hacen llamar Luchadores por la Libertad del Ulster (UFF) y son los autores de ocho asesinatos de católicos, sostiene que con igual regla hay que medir a los republicanos.

Es casi seguro que el UDP retome a la mesa la próxima semana. Por ello se presume que la expulsión del Sinn Fein pueda ser temporal. Pero, en este ejercicio, lo que detectan los republicanos es un ejercicio pirandellesco, una maniobra de apariencias que puede provocar mayores sospechas sobre los verdaderos alcances del proceso.

Nadie dentro del Sinn Fein, y por ende en el IRA, se hace ilusiones acerca de los objetivos del proceso. Miembros disidentes del IRA señalan que el proceso de paz en curso jamás conseguirá sentar las bases para una Irlanda unida y libre de la ocupación británica. Por ello, una separación del proceso se presenta atractiva y hasta realista.

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