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Tribuna
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Valiente y honrado

Para un chaval de 14 años aspirante a matador de toros, como era yo en 1947, Manolete era parangón y ejemplo. Los elogios que le dedicaban toreros como El Gallo, Juan Belmonte y otros de la misma hornada, aunque no coincidieran con sus formas de hacer el toreo, eran elocuentes.Ellos, en especial Juan, practicantes del toreo neoclásico, alababan a un heterodoxo que se ajustaba a las normas de parar, templar y mandar, aunque no echara la pata p'alante...

Sus coetáneos asimilaron sus maneras y admiraron las, condiciones humanas del cordobés. Manolo Escudero, a quien dio la alternativa en Murcia en 1943, estima que "la raza es lo más importante que tuvo Manolete". Opinión en la que abundaron todos sus compañeros, hasta los que menos le querían. Escudero entiende que "Manolete fue un clarificador de conceptos: los básicos del toreo moderno".

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Emularlo se convirtió en el fin principal de los toreros de su época. Desde Pepín Martín Vázquez hasta Gitanillo de Triana, clásico donde los haya, pasando por Luis Miguel Dominguín, se ocuparon de esperar a los toros como hacía él.

Sus rectilíneas maneras, idóneas para anteponer a aquellos toros de no mucho trapío pero de sobrada acometividad, crearon escuela, aún vigente. Aunque con deformaciones... Cierto que Manolete no adelantaba la muleta, pero tampoco la, dejaba tan retrasada como ahora se estila, ni la sacaba por el pitón contrario: el clásico arco en boga, precursor de la tortilla de Jesulín. No se puede decir que fuera un torero largo ni dominador. Sí honrado y valiente.

El artista y estilista Escudero, su posible antítesis, opina que la seriedad y respeto al toreo demostrados por Manolete fueron su bandera y, posiblemente, el motivo de que en España se le considerase tanto y en México fuera un ídolo. "Pero un ídolo de oro macizo, no de bagatela, como tantos otros".

El recuerdo de Manolete a los 50 años de su muerte no tiene igual entre otros grandes figurones, incluso muertos en circunstancias semejantes. Posiblemente hayan influido en ello sus cualidades humanas, resumidas por Manolo Escudero: "Fue un compañero intachable en la plaza y fuera de ella". Ese es el mejor elogio.

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