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El análisis de ADN neandertal indica que no es antepasado del hombre actual

El hallazgo apoya la teoría de un origen africano reciente de la humanidad

Un equipo científico de Alemania ha recuperado por primera vez material genético, ADN, del hombre de neandertal. La investigación demuestra que el hombre de neandertal, que vivió en Europa desde hace 120.000 años hasta hace 30.000, se extinguió, no evolucionó hasta el hombre actual. El experto Svante Pääbo afirma que el ADN de neandertal "apoya la hipótesis según la cual los humanos modernos aparecieron recientemente en África como una especie distinta y sustituyeron a los neandertales en Europa cruzándose poco o nada entre ellos".

Christopher Stringer, del Museo de, Historia Natural de Londres, ha comentado con, satisfacción: "¡Qué buena noticia para otros fósiles neandertales!". Stringer espera que otros huesos de la antigüedad revelen pronto sus secretos -genéticos para poder entender la variación genética de los primos extinguidos de la humanidad. 'Los neandertales evolucionaron a partir de una especie todavía más antigua, el homo erectus, que llegó a Europa hace 800.000 años o más [como demuestran los fósiles de Atapuerca], pero la forma de neandertal clásica -robusta, con cráneo alargado y sólido y grandes arcos orbitales- vivió hace entre unos 120.000 y 30.000 años, en una región que abarcaba toda Europa y el oeste de Asia, desde España hasta Uzbekistán.

¿Eran los neandertales los antepasados de los europeos modernos? Stringer y la mayoría de los paleontólogos, basándose en el estudio de los fósiles, creen que no. Según su teoría, los humanos modernos evolucionaron independientemente de una raza africana de homo erectus hace entre 100.000 y 200.000 años, y se extendieron por todo el mundo sustituyendo a los humanos anteriores -incluidos los neandertales en Europa-, cruzándose poco o nada entre ellos. Algunos investigadores, liderados por Milford Wolpoff (Universidad de Michigan, EE UU), sostienen que los antepasados del hombre moderno abandonaron África mucho antes, y que los neandertales fueron un paso evolutivo intermedio

Fósiles y genes

La interpretación de fósiles parecía incapaz de zanjar el asunto definitivamente, así que algunos investigadores adoptaron, hace diez años, una táctica diferente: examinar la variación genética de humanos modernos para descubrir detalles de nuestra ascendencia. Los resultados de este enfoque apuntaban a que toda la humanidad actual desciende de un antepasado común africano, relativamente reciente. En esos trabajos se analizó el ADN de la mitocondria (órgano de la célula fuera del núcleo) de diferentes poblaciones actuales.Para zanjar la cuestión había que analizar el material genético neandertal y ver si- era suficientemente diferente del ADN de todos los humanos actuales como para, descartar una descendencia evolutiva.

Aquí es donde entra en juego el trabajo publicado hoy en la revista, Cell. En un proyecto del Rheinisches Landsmuseum de Bonn (Alemania), dirigido por Ralf W. Schimtz, se permitió a los investigadores buscar y extraer ADN mitocondrial de uno de los tesoros más preciados del museo, los fósiles originales del hombre de neandertal, descubiertos cerca de Düsseldorf, en 1856. Estos restos son neandertales por definición, aunque nadie conoce con seguridad su antigüedad.

El análisis de Pääbo (del Instituto Zoológico de la Universidad de Münich) y sus colegas indica que la humanidad moderna y los neandertal se separaron genéticamente hace ya 600.000 años para no volver a encontrarse jamás. Los investigadores descubrieron ADN de un hueso de neandertal que, aunque parecía humano, permanecía bastante al margen de la variación humana actual. Pääbo hace, hincapié en que los investigadores sólo han analizado hasta ahora un gen. Los investigadores han hecho un exquisito trabajo de laboratorio para descartar la contaminación de las muestras con cualquier resto de ADN moderno que pudiera confundir los resultados.

Para estar mas seguros enviaron un fragmento de los fósiles a Mark Stoncking, un experto en la materia, quien confirmó el trabajo de los alemanes en su laboratorio de la Universidad de Pennsylvania (EE UU).

copyright Nature Neivs Service

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de julio de 1997