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Crítica:CINE

Sensual versión de un clásico

Afinales del siglo XV, el judeoconverso Fernando de Rojas publica la Tragicomedia de Calisto y Melibea. Convertida en un clásico de la literatura mundial, La Celestina ha sido objeto de múltiples adaptaciones teatrales y de varias películas. Entre la tosca versión rodada por el español César Ardavín en 1969, cuyo único aliciente era dejar entrever unos tenues desnudos de Elisa Ramírez, en el papel de Melibea, en una época en que estaban prohibidos, y la realizada por el italiano Carlo Lizzani en 1964, donde la gran estrella del cine fascista Assia Noris encarnaba a Celestina, destaca la recién estrenada de Gerardo Vera. Excelente decorador y diseñador de vestuario, Gerardo Vera es un hombre de teatro cada vez más interesado por el mundo del cine. Después del traspié de Una mujer bajo la lluvia (1992), su primera película, fallida versión de la comedia de Edgar Neville La vida en un hilo (1945), demuestra ser también un buen e interesante director de cine con esta personal versión de La Celestina.

La Celestina

Director: Gerardo Vera.Guionistas: Rafael Azcona, Gerardo Vera, Francisco Rico. Fotografía: José Luis López-Linares. Música: Gerardo Vera. España, 1996. Intérpretes: Penélope Cruz, Juan Diego Botto, Terele Pávez, Maribel Verdú,Jordi Mollá, Nancho Novo, Nathalie Seseña, Carlos Fuentes, Candela Peña, Anna Lizarán, Sergio Villanueva, Ángel de Andrés López,Lluís Hornar. Estreno en Madrid: cines Palacio de la Música, Palafox,Tívoli, Novedades, Acteón, Juan de Austria.

A partir de una adaptación de Rafael Azcona y Gerardo Vera, con diálogos adicionales del académico Franciso Rico y un sólido guión de Azcona, Vera ha realizado una atractiva versión del clásico de Fernando de Rojas apoyada, en tres puntos fundamentales. Unas cuidadísimas ambientación, decoración y vestuario, realizado por el propio Vera, el trabajo de un amplio grupo de jóvenes actores de primera categoría y la sensualidad que genera y rodea los amores de Calisto y Melibea.

Prescindiendo por completo del sustrato histórico, que queda reducido a un brillante y bien utilizado telón de fondo, Gerardo Vera se esfuerza en subrayar la sensualidad de la historia hasta darle una gran modernidad. Consigue en buena medida sus propósitos gracias a una eficaz estructura dramática, que sigue muy de cerca la original, unos diálogos que sin dejar de ser los clásicos han perdido sus arcaísmos y al trabajo de un joven grupo de actores. Como era de esperar, la peculiar Terele Pávez hace una gran creación en el personaje de Celestina, pero también dan una gran naturalidad a sus personajes las muy diferentes actrices Penélope Cruz, Candela Peña, Nathalie Seseña y Maribel Verdú.

Un conjuntado grupo

Mientras Jordi Mollá, Nancho Novo y Carlos Fuentes resultan mucho mejor que Juan Diego Botto, que funciona con un registro menos convincente que el resto de sus compañeros del amplio, atractivo y bien conjuntado grupo.También encargado de la selección de variadas músicas clásicas, Gerardo Vera demuestra una gran habilidad como director de actores y, sobre todo, un gusto exquisito a la hora de seleccionar decorados y vestuarios, que muy bien fotografiados por José López Linares convierte a La Celestina en una de las grandes adaptaciones cinematográficas de la literatura española.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 1996

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