Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un policía nacional muere arrollado por la furgoneta de cinco delincuentes

El oficial del Cuerpo Nacional de Policía José Antonio Sánchez Maricalva, de 42 años, murió ayer tarde al ser arrollado por la furgoneta de cinco delincuentes. El agente de la Brigada de Policía Judicial, vestido de paisano, se acercó a identificar a unos sospechosos a los que vigilaban desde hacía horas y que se encontraban en el interior de un vehículo estacionado en la calle Ponts de Molins del puente de Vallecas. Entonces, la furgoneta empezó a caminar. José Antonio Sánchez les dio el alto, y el vehículo redujo la marcha. Cuando se acercaba al coche, el conductor apretó bruscamente el acelerador y golpeó violentamente al funcionario. El parachoques de la furgoneta reventó el cuerpo de José Antonio Sánchez. Eran las 17.30 de la tarde. Una ambulancia del Samur le trasladó al hospital Gregorio Marañón. Tenía heridas gravísimas en la región lumbar y los riñones destrozados. En el centro sanitario falleció a las siete de la tarde. Tras una intensa búsqueda, la policía logró anoche -hacia la una de la madrugada- detener a uno de los sospechosos. Se trata del conductor de la furgoneta, que tiene 17 años de edad, según indicaron fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Fue detenido junto con otras 13 personas, integrantes de una violenta banda dedicada a atracos en establecimientos de Madrid. Los agentes seguían de madrugada tras los pasos del copiloto del vehículo. PASA A LA PÁGINA 3

Los sospechosos respondieron con una ráfaga de metralleta a los disparos de otro agente

El compañero del agente fallecido disparó varias veces contra los fugitivos que, a su vez, respondieron con una ráfaga de metralleta, según indicaron varios testigos. Las balas sobresaltaron a decenas de personas que caminaban por la calle a esa hora de la tarde. Por fortuna, ninguno de los presentes resultó herido. La policía montó una amplio dispositivo de agentes en todas las carreteras nacionales de la Comunidad de Madrid para localizar a la furgoneta utilizada por los delincuentes para huir.

Hacia la una de la madrugrada los controles establecidos permitieron la detención de un grupo de 14 personas, entre los que se encontraba el supuesto conductor. Según la Jefatura Superior de Policía, el hombre que arrolló al agente trató de escapar una vez esposado. La policía se incautó durante la detención de la banda de varias escopetas de cañones recortados, armas blancas y pistolas que los delincuentes ocultaban en un piso.

Para el delegado del Gobierno en Madrid, Pedro Núñez Morgades, la muerte de José Antonio Sánchez cayó como una losa: "La consternación es total", dijo. "Era una personas muy querida por sus compañeros y a la que yo mismo conocía personalmente". El propio Núñez Morgades colocó al agente, el pasado día 2 de Octubre, con motivo de la celebración del patrón de la Policía Nacional, la medalla al mérito policial con distintivo blanco, por el trabajo que desarrolló en la resolución del caso del secuestro de la estudiante madrileña Anabel Segura.

Jose Antonio Sánchez, casado y con dos hijas, de 17 y 3 años, nació hace 42 años en la localidad abulense de Hurraca de Miguel, una pequeña aldea de 300 habitantes. Antes de incorporarse a la policía estuvo empleado en varias industrias de Madrid.

Se incorporó a la policía en 1981. Durante sus primeros años en las fuerzas de seguridad trabajó en las dependencias policiales de la Moncloa como agente de escala básica. Luego pasó a ocupar un puesto en la Brigada de la Policía Judicial de Madrid, donde desempeñó sus funciones en el grupo de secuestros. En la actualidad, José Antonio estaba destinado en el grupo de la Brigada Provinclal de Policía Judicial, sección XIII, dedicada especialmente a atracos y asaltos a establecimientos.

A lo largo de su etapa en la Brigada de Secuestros intervino con éxito en la liberación de los hijos del comerciante sirio Mustafa Nasimi. Ambos fueron rescatados sobre las tres de la madrugada del lunes 19 de Diciembre en un piso del barrio de Lucero de Madrid. Los dos chicos, de 14 y 15 años, habían sido raptados dos días antes frente a una clínica, en las proximidades al centro comercial de la calle de Arturo Soria.

El 30 de septiembre de 1995 José Antonio y sus compañeros del grupo de atracos se desplazaron a un descampado de la localidad de Numancia de la Sagra (Toledo), para buscar el cuerpo de Ana7 bel Segura, desaparecida desde 1993. El agente fallecido era uno de los funcionarios que se movía junto a la excavadora que buscaba el cadáver de Anabel Segura.

La capilla ardiente de José Antonio Sánchez quedó instalada ayer en la sala central de la Delegación de Gobierno de Madrid, situada en la calle de Miguel Ángel, en el distrito de Chamartín. Allí se reunieron familiares, amigos, decenas de compañeros y toda la cúpula del Cuerpo Nacional de Policía.

"Era un hombre jovial y alegre", explicaba uno de sus compañeros. "Se trataba de una persona muy temperamental, activo y muy extrovertido tanto en su vida profesional como en su vida privada", señalaba otro agente.

A juicio de sus compañeros de la Brigada, José Antonio era una persona "muy impulsiva", y "amante de su trabajo de policía al que trabajaba días enteros". "Quizás el accidente ha ocurrido porque no pensaba que su vida corría peligro al seguir a esos delincuentes", añadió otro compañero.

A las dos menos cuarto de hoy se celebrará una misa en la Iglesia de San Fermín de los Navarros. Posteriormente, los restos mortales serán trasladados al cementerio del Espinar en Segovia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de noviembre de 1996

Más información