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Expertos franceses confirman el peligro del cementerio nuclear de La Hague por siglos

Un comité aconseja una colina artificial gigante de arcilla y pizarra como cobertura

El cementerio nuclear de La Hague (Francia), el primero del mundo en quedar saturado, es peligroso. Y, según están las cosas, lo será durante un período mínimo de tres siglos, concluye un comité científico consultado por el Ministerio del Ambiente francés. Los científicos afirman que la cobertura prevista para el cementerio es insuficiente y proponen otra adicional, cuya instalación podría extenderse durante 50 años. Aún así, el riesgo no quedará totalmente eliminado. El informe presentado al gobierno de Francia critica el secretismo y la desinformación de la industria nuclear.

La comisión científica, de cinco miembros y presidida por Michel Turpin, antiguo director del Instituto Nacional de Estudio de Riesgos Industriales, señala que la cobertura prevista por Andra (Agencia Nacional para la Gestión de los Residuos Nucleares) no impide "un riesgo significativo". La actual cobertura, aplicada ya sobre 12 de las 14 hectáreas de cementerio nuclear, consiste en varios metros de tierra y grava, una membrana bituminosa y, por encima, varias capas de tierra muy inclinadas para facilitar la evacuación de agua.La comisión afirma que la inclinación de la tapadera favorecerá una erosión natural potencialmente peligrosa, por lo que recomienda crear una gigantesca colina artificial de arcilla y pizarras, con un coste mínimo de 8.000 millones de pesetas, en un plazo no superior a 50 años.

La ministra de Ambiente, Corinne Lepage, podía imaginar cuáles serían las conclusiones del informe que ella misma encargó. Antes de ser nombrada ministra, en mayo del año pasado, Lepage era abogada de los grupos ecologistas normandos que se oponían al complejo nuclear (cementerio y planta de re procesamiento) de La Hague.

Vigilancia permanente

La comisión dice que, contra lo afirmado por el organismo oficial Andra, la cobertura actual no es segura ni definitiva. Para que dicha cobertura tuviera fiabilidad, señalan los científicos, "haría falta renovarla cada cuatro años y disponer de una vigilancia activa y permanente al menos hasta el año 2294". Es imposible garantizar la permanencia y las obras constantes a lo largo de tres siglos, por lo que se impone una gran cobertura adicional que, sin embargo, no será capaz de contener las emanaciones de tritio, un volátil isótopo del hidrógeno cuyas consecuencias sobre la naturaleza y el ser humano son muy mal conocidas.Otra falsedad de Andra subrayada por los científicos se refiere a la posibilidad de desmantelar el cementerio. Andra había afirmado que, en caso de problemas, se podía desenterrar y retirar total o parcialmente el millón de toneladas de material radiactivo. La comisión científica afirma, por el contrario, que esa tarea supondría un gasto de al menos 350.000 millones de pesetas y no duraría menos de 70 años.

Los científicos también rechazan la demanda ecologista de que sean retirados los residuos más peligrosos (las 100 toneladas de plutonio, por ejemplo, radiactivo durante 240.000 años), ya que están diseminados y su búsqueda y extracción supondrían desmantelar completamente el cementerio. El texto entregado a la ministra Lepage es muy crítico respecto a la política informativa del gobierno francés y de su agencia Andra respecto a la industria nuclear.

"El informe presentado por Andra para el conocimiento público [del cementerio nuclear de La Hague] contiene numerosas informaciones cuya pertinencia es dudosa, y es difícil encontrar las informaciones importantes si no se dedica a ello muy largas horas", dicen los científicos.

Agregan que Andra no se ha preocupado en ningún momento del peligro potencial entrañado por las 27.000 toneladas de plomo enterradas en el cementerio, dado que las evaluaciones de riesgo han sido hasta ahora realizadas sólo exclusivamente por expertos en contaminación nuclear, sin ningún especialista en contaminación química.

El complejo de La Hague se ha convertido en símbolo mundial del peligro nuclear. Los transportes de ida y vuelta de material radiactivo desde países como Alemania, por tierra, o Japón, por mar, para su reciclaje, han suscitado grandes protestas de las organizaciones ecologistas. Las fugas radiactivas detectadas en varias ocasiones, especialmente la que en 1976 contaminó gravemente las aguas de dos ríos locales, han sido una constante causa de angustia para la población normanda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de julio de 1996