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martes, 2 de julio de 1996

La frontera de la anorexia se adelanta y ataca ya a niños de nueve a trece años

Psiquiatras españoles alertan sobre el aumento de la obsesión infantil por adelgazar

La anorexia devora en edades cada vez más tempranas, según datos de los hospitales Clínico de Barcelona y del Niño Jesús de Madrid. Los psiquiatras españoles se han topado con dos fenómenos nuevos: niños de 9 años cuya tozudez en dejar de comer les lleva al hospital y un estudio del equipo de psiquiatría del Clínico de Barcelona, que indica que un 12 ó 13% de pequeños de esa edad ya han iniciado algún tipo de régimen para adelgazar. "No repugna" relacionar ambos fenómenos, según los expertos, porque el mayor factor de riesgo son las dietas para adelgazar.

El mundo occidental ya perdió la inocencia respecto al descenso de edad en la anorexia cuando el pasado año tres hospitales londinenses comunicaron que tenían hospitalizadas niñas de 6 y 7 años enganchadas a la anorexia. Este trastorno, provocado por una decisión voluntaria de no comer, está dejando de ser una enfermedad propia de la pubertad."En España, esta tendencia, junto con el incremento notable de trastornos alimentarios, que incluye también la bulimia -provocarse el vómito- es alarmante", afirma Josep Toro, jefe del servicio de psiquiatría infantil y juvenil del hospital Clínico de Barcelona. El estudio de población general llevado a cabo en esta ciudad ha arrojado que un 12 ó 13% de los niños de 9 años, preocupados por su silueta, se ponen a dieta. Y el equipo del Clínico ha diagnosticado los primeros casos de anorexia a esa misma edad.

Los últimos datos de la unidad de anorexia del hospital Niño Jesús de Madrid apuntan en la misma dirección. Este año, de un promedio de 400 pacientes, 25 son casos de anorexia prepuberal, es decir, de entre 9 y 13 años, y demuestra que ser varón ha dejado de ser un seguro contra la enfermedad: 5 casos son niños. La proporción de varones es menor en los adolescentes -un 10%-, mientras que en la anorexia prepuberal aumenta esa proporción -3 niños por cada 7 niñas-.

Gonzalo Morande, jefe de la unidad de anorexia del Niño Jesús, subraya que el límite de la edad de este trastorno se ha quebrado. "Pensábamos que de la edad del desarrollo para abajo ya no nos íbamos a encontrar con anorexias y esto nos ha cambiado". La preocupación por el cuerpo se ha extendido a las capas infantiles. Hace unos años, según su análisis, la cara era la principal preocupación de las niñas. Para las adolescentes, la preocupación se situaba de cintura para abajo. Ahora los moldes se han roto. "Niñas de 5 años en adelante aparecen preocupadas por sus nalgas".

Toro se pregunta qué hacen las familias. Le resulta difícil imaginar que ponerse a régimen "sea una iniciativa de la niña". Su hipótesis es que o bien es una decisión de la madre o, si no, se mantiene tolerante hacia el hijo que quiere adelgazar.

Segunda generación

Otra novedad es que están apareciendo las primeras generaciones de hijas anoréxicas de madres que sufrieron la enfermedad, pero, aunque el efecto mimétimo funciona en las gemelas, no es una enfermedad hereditaria.Para activar este trastorno sólo es necesario, según Toro, "la voluntad de perder peso". Pero a esta enfermedad le acompaña una amalgama de factores culturales, estéticos, biológicos, familiares, psicológicos y sociológicos. Ataca principalmente al sexo femenino y en la pubertad y se ceba en atletas, gimnastas y bailarinas. Socialmente no perdona y ya alcanza por igual a todas las clases sociales. La alarma se enciende cuando se dan conjuntamente tres circunstancias: pérdida de peso, cambios en el estado de ánimo y tendencia al aislamiento.

Los medios de comunicación, como vehículo de modelos a imitar, y la publicidad son las bestias negras de los psiquiatras infantiles. "Los valores de las personas se basan cada vez más en aspectos físicos y menos en pautas de comportamiento y por ese patrón físico se juzgan a sí mismos", dice Toro. "Al niño" continúa, "le llegan los patrones vigentes primero de sus padres y luego de los medios de comunicación, y, cada vez más le llegan a través del propio grupo de edad".

Este especialista, que ha observado cómo en los colegios niños de 7 años tienen como objeto de conversación la delgadez, considera que el medio escolar debería prestar atención a este problema que empieza a ser calificado como de "epidemia".

Los niños interiorizan el modelo estético vigente alrededor de los 7 años y en esta edad ya rechazan al niño obeso. Explorar en el porqué de esta "ansiedad" provocada por el propio cuerpo es hacia donde ahora se encamina la investigación. "No todo el mundo puede ser anoréxico", dice Morande. Dos líneas de investigación centran el interés de los psiquiatras: la relación entre cuadros previos de depresión, que después cuajan en un trastorno alimentario y profundizar en los factores de protección.

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