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Buchanan y Perot amargan la victoria de Bob Dole

Después de una lucha que empezó hace 16 años y de dos intentos previos que acabaron en fracaso, Robert Dole, de 72 años, es ya candidato oficioso del Partido Republicano a la presidencia de los EE UU. Pero la celebración de su victoria en el supermartes industrial quedó empañada por dos factores: el alto porcentaje de votos obtenidos por Pat Buchanan y la amenaza de Ross Perot de volver a presentarse a las elecciones.A falta de la formalización de la candidatura en la Convención de San Diego, Dole cuenta desde el martes con dos elementos fundamentales para sus aspiraciones a ocupar la Casa Blanca: el número suficiente de delegados y la protección del Servicio Secreto. Desde el asesinato de Robert Kennedy en las primarias de California, en 1968, los agentes acompañan a los candidatos en todos los desplazamientos. Dole ya tiene asignados los suyos.

Cuatro semanas después de su derrota en New Hampshire y dos meses y medio antes de que acaben las primarias, los Estados industriales del medio oeste entregaron al senador Dole 209 compromisarios, más de los que necesitaba para superar el mínimo de 996. "Marzo ha sido un buen mes, pero noviembre será aún mejor", dijo Bob Dole al celebrar la victoria en Washington.

El senador no desaprovecha ninguna oportunidad de anticipar la campaña de otoño y de buscar el enfrentamiento con Clinton -"será una opción entre un candidato que cree que el Gobierno debe reflejar los valores americanos y otro cuyas políticas minan esos valores", dice- pero, entre bastidores, sus estrategas tienen motivos de preocupación.

En dos de los Estados del martes, Michigan y Wisconsin, Pat Buchanan batió su récord y llegó hasta el 34% de los votos. En Illinois y Ohio se quedó cerca del 25%. Teniendo en cuenta la escasez de medios de su campaña y el hecho de que el aparato del partido está completamente volcado en favor de Dole, los resultados de Buchanan son meritorios y demuestran que el electorado conservador no está emocionado con el candidato oficial y que las clases medias blancas afectadas por la crisis no se sienten representadas por Dole. Cuatro de cada 10 votantes del pasado martes creen que Dole no tiene ideas nuevas que defender.

La diferencia de delegados entre Dole y Buchanan (de uno 10) maquilla estas complicaciones, pero en la Convención de San Diego podría quedar al descubierto que la dirección del partido no acaba de sintonizar con sus votantes, y Pat Buchanan lo ex plotará a fondo: "iVoy a Ir a San Diego a luchar por los derechos de los no nacidos y a conseguir que el partido se comprometa a no volver a dejar vendidos a los trabajadores!". Peor todavía para la perspectiva electoral de Dole es que se convierta en realidad la amenaza del multimillonario Ross Perot de volver a ser candidato presidencial. Perot, que consiguió un 19% de los votos en 1992, ha declarado que si sus seguidores -que están legalizando el Partido de la Reforma en todos los Estados- le piden que se presente, "me entregaré a tope". Es muy probable que el veleidoso Perot no deshoje la margarita hasta el último momento. El martes, Dole reconoció el daño que le podría hacer la división del voto en caso de que se presente de nuevo el millonario populista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de marzo de 1996

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