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Reportaje:

Salto de obstaculos

El Gobierno de Ruiz-Gallardón inventó el aval publicitario para respaldar la compra del caballo belga

El Gobierno de Alberto Ruiz- Gallardón (PP) ha inventado el aval publicitario, un instrumento financiero que le permite promocionar la imagen de la Comunidad de Madrid por el mundo a lomos de un caballo. Ningún cargo público descubrió antes semejante escaparate para vender la región. Tampoco nunca recibieron los administradores de lo público una proposición semejante.Es la primera vez en la historia de la Comunidad, creada en 1983, que se concede un aval para comprar un caballo. El animal nació en Bélgica y, durante 12 años, el propietario aprovechó su fama de gran semental para hacer caja.

También es la primera vez que el avalista, la Administración regional, además de asumir el riesgo en caso de que no se devuelva el préstamo, paga los costes, financieros del aval (10 millones de pesetas).

Pero al Partido Popular no le preocupan estos peligros: "Es lógico que paguemos los costes del aval, pues estamos ante una operación de promoción internacional", explicó ayer el jefe del Ejecutivo madrileño, Alberto Ruiz-Gallárdón. "El beneficio de promoción corresponde directamente a la Comunidad, en lugar de a la sociedad avalada, por lo que es el Gobierno regional el que tiene que hacerse cargo de los gastos", remachó.

La novedosa operación fue suscrita el 27 de diciembre pasado. La Federación Española de Hípica consiguió entonces un préstamo de 97 millones para comprar el caballo Remondo, de 12 años. Se lo concedieron porque respaldaba la Comunidad de Madrid, una Administración cuyo presupuesto supera los 500.000 millones de pesetas.

Avaló el Instituto Madrileño de Desarrollo (Imade), un organismo público dependiente de la Comunidád que hasta ese día tan sólo había concedido un aval directo para la construcción del Centro de Transportes de Coslada, por 671 millones de pesetas. Esta operación había sido promovida en parte por la Administración Pública.

El Imade también participa, con el 38% en Avalmadrid, una sociedad que avaló en 1995 hasta 730 créditos por 3.653 millones de pesetas. En todas estas operaciones, las costes del aval no los pagó Avalmadrid, sino las empresas que consiguieron el préstarno. Además tuvieron que pagar una comisión a Avalmadrid por sus sérvicios.

La sociedad, en la que también participan Caja de Madrid (26%) y otros 2.000 empresarios, ha cerrado, desde su creación, 3.328 avales por 17.468 millones de nesetas

En el caso del caballo, el aval no ha seguido los pasos habituales. Por abonar el coste del aval, el avalista, la Comunidad de Madrid, tiene el derecho a rebautizar al potro con el nombre de Madrid y a vestirle con las siete estrellas de la bandera autonómica. Una compensación perfecta, según Ruiz-Gallardón. Como los hombres sandwich anuncian productos, paseando por -la calle, Madrid venderá las exceliencias de la región. saltando por toda Europa, entre febrero y junio.

Después, el caballo podría pasear su palmito belga y su envoitorio madrileño por las pistas olímpicas de Atlanta si consigue una de las dos plazas de equinos que viajarán a los Juegos. En la prueba oficial, de minuto y medio, deberá quitarse las estrellas autonómicas. Durante los entrenamientos y paseos llevará el traje regional. Sólo si gana a la competencia española, Madrid concursará en Atlanta, el mayor escaparate del mundo entre el 19 de julio y el 4 de agosto próximos. Alejandro Jordá es uno de los jinetes que se lo pondrán difícil a Cayetano Mártínez de Irujo, que montará a Madrid. Jordá compró hace tiempo un potro que es hijo de Madrid, de nombre Qualador, de dos años, que todavía aprende. No competirá con su padre. Lo hará en su lugar Chesterton Hernando, un caballo que también lleva patrocinio, el de la firma inmobiliario Chesterton, y con el que Jordá pretende acudir a los Juegos.

El asunto del aval para el caballo que aspira a olímpico ha entrado ya en la Asamblea de Madrid, donde se discutirá en febrero. Hasta ahora, el Parlamento regional tan sólo había aprobado avales para la concesión de créditos a empresas en dificultades (La Seda de Barcelona, en Alcalá de Henares, y las editoras de Diario 16 y Ya).

En ninguno de los tres casos las arcas regionales han sufrido pérdidas, pues los préstamos se están devolviendo, según la escueta información facilitada por la Consejería de Hacienda de la Comunidad de Madrid.

Con Remondo -hoy Madrid-, la devolución del préstamo al Banco Central Hispano sólo se garantiza vendiendo de nuevo el caballo. Y, también por primera vez en la historia de la Comunidad, el avalista se ha comprometido a ejecutar la venta del animal para devolver el préstamo. La Federación Española de Hípica, que se inventó esta fórmula para conseguir su primer caballo en propiedad, no pagará casi nada. Tan sólo pondrá el camión para saltar con Madrid de un país a otro.

La Federación Española de Hípica, con 300 millones de pesetas de presupuesto anual - 202 millones correspoden a la subvención del Consejo Superior de Deportes-, no hubiera tenido dinero ni solvencia suficientes para sacar un préstamo del banco y comprar al semental.

La posibilidad de explotar sus cualidades reproductoras para amortizar la inversión -a razón de 200.000 pesetas por dosis de cubrición- y así evitar su venta para que se quede en España repartiendo simiente no convence al Imade.

Así, Madrid sólo será de Madrid un año. Los políticos regionales bromean en la Asamblea de Madrid con el asunto: "Con el cambio de nombre, el pobre Remondo [así fue bautizado] se va a hacer un lío y no va a obedecer cuando le digan Madrid", dice uno. Otro le contesta: "En absoluto. El caballo atiende por so y arre".

El aval para un caballo no apasiona a Ruiz-Gallardón. Tres semanas después de aprobado, el asunto visita sus conferencias de prensa. Él mantiene firmes sus apoyos al consejero que dirigió la operación: Luis Blázquez, titular de Economía y ex banquero del Central Hispano. "Y si me preguntan la semaría siguiente, y la siguiente, seguiré diciendo lo mismo".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de enero de 1996