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viernes, 24 de marzo de 1995
Crítica:

La vida en el desierto del Kalahari, en Canal +

La vida en el desierto del Kalahari es uno de los lugares más áridos de la tierra, desde el punto de vista de una familia. de mangostas amarillas. La lucha por la supervivencia de estos pequeños matadores, que comparten un suelo estéril con los últimos bosquimanos, y su relación con el resto de la fauna del sur de Botsuana es la trama central del documental Bajo el sol del Kalahari, que hoy emite Canal + a las 15.00.En el Kalahari africano, uno de los desiertos más grandes del planeta, la naturaleza sobrevive a duras penas. La geografía es hostil, las temperaturas extremas, y los alimentos escasos. Un infierno que ocupa buena parte del suroeste de Botsuana, no demasiado lejos del vergel que forma el delta del Okavango. Un lugar calcinado y salvaje capaz, sin embargo, de ofrecer grandes sorpresas. El Kalahari es el hogar de los pequeños hombres del desierto, de los últimos nómadas: los bosquimanos. Y un paraíso para todos los aficionados a la fauna y la flora. Tierra de leones y guepardos, chacales y gacelas, interminables rebaños de ñus y kilométricas migraciones de aves.

En estas austeras tierras amarillas destaca la presencia de unos pequeños y tímidos cazadores: las mangostas amarillas. Animales muy sociables, viven en grupos de hasta 50 individuos, con los que construye grandes madrigueras subterráneas, y es capaz de realizar batidas de caza en grupo. Bajo el sol del Kalahari, documental de 52 minutos de duración, ha sido rodado en el parque nacional Gemsbok por un equipo de Paneikon en asociación con la RAI italiana, la televisión de Nueva Zelanda y la National Geographic Society. Las cámaras entran en las viviendas subterráneas de estos animales, unos complejos laberintos con cámaras, pasillos y despensas, y capturan imágenes de sus presas y de sus enemigos. Las mangostas, que capturan animales tan peligrosos como los escorpiones y las serpientes venenosas, son uno de los bocados favoritos de las grandes águilas. La llegada de las lluvias, uno de los momentos más atractivos del documental, devuelve a la vida a una región agonizante. Los seis miembros de la familia de mangostas reciben el agua con auténtico placer, y se disponen a iniciar un nuevo ciclo vital.

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