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Bueren se hace cargo del 'caso GAL' mientras Garzón esté recusado

El juez de la Audiencia Nacional Carlos Bueren se hizo ayer cargo de todas las actuaciones del caso GAL, después de que el ex secretario personal de Rafael Vera, Juan de Justo, ratificase su escrito de recusación del juez Baltasar Garzón, aquien atribuye tener interés directo en el resultado del proceso. El sumario sigue físicamente en el juzgado de Garzón, pero éste no puede practicar ninguna diligencia en la causa hasta que Bueren decida si Garzón continúa la instrucción o se la queda él.

Juan de Justo, encarcelado por Garzón desde el 9 de enero y acusado de malversación de los fondos reservados de Interior que presuntamente llevó a Suiza para engrosar las cuentas de los ex policías José Amedo y Michel Domínguez, compareció a primera hora de ayer ante Garzón en la Audiencia Nacional para ratificarse en su escrito de recusación.De Justo fue trasladado desde la cárcel de Meco en un vehículo de la Guardia Civil. La comparecencia se limitó únicamente a la firma del. escrito de ratificación, que aparta temporalmente a Garzón del conocimiento del sumario. Éste dictó una providencia en la que informaba a Bueren, su sustituto legal en el juzgado, de que le daba traslado del sumario.

Garzón dispone de un plazo de tres días para informar a Bueren sobre su parecer respecto a la recusación. Bueren dio traslado también al ministerio fiscal, que dispone del mismo plazo para su informe.

Según fuentes de la Audiencia Nacional, contra la decisión de Bueren sólo cabe recurso de amparo ante el Constitucional, aunque existen dudas sobre si éste debería pronunciarse ahora o después de que recaiga sentencia en la causa. Según las mismas fuentes, en caso de ser desestimada la recusación, sería vinculante para otros inculpados siempre que estuvieran basadas en los mismos motivos.

De Justo fue secretario del ministro del Interior Antoni Asunción durante la etapa de Garzón como secretario de Estado del Plan Nacional sobre Drogas en el mismo departamento , por lo que, según De Justo, compartieron algunos detalles secretos sobre el uso de fondos reservados que luego habrían servido al juez para actuar contra él.

Por su parte, el ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera negó ayer que el ministerio del Interior pagase cientos de millones de pesetas de los fondos reservados por defender a. policías y guardias civiles, acusación que consideró "una nueva manipulación" del caso GAL, informa Efe. Según El Mundo, Jorge Argote, que fue, el primer abogado de los policías Amedo y Domínguez, percibió en los últimos 10 años cientos de millones de, Interior minutas profesionales.

Según Vera, "todo el mundo sabe que Argote trabajó para Interior en la defensa de los miembros de los cuerpos de Seguridad destiandos en el País Vasco cuando nadie quería hacerlo" porque podía correr peligro su vida.

Vera se mostró molesto por la evolución del caso GAL y explicó que, aunque le cueste la cárcel, debe mantener la obligación legal de no revelar aspectos de su labor en Interior relacionados con la Seguridad.

Secreto parcial

El juez Baltasar Garzón levantó ayer parcialmente el secreto de sumario respecto a los informes periciales caligráficos encargados a cinco peritos sobre la escritura del ex director general de la Seguridad, Julián Sancristóbal y de los policías Miguel Planchuelo y Francisco Saiz Oceja. Los 18 in formes emitidos por los peritos expone a que la letra del borrador en que los GAL reivindicaron el secuestro de Segundo. Marey habría sido escrita de puño y letra por Julián Sancristóbal. Los peritos compararon las palabras "los implicados" del comunicado de los GAL con un cuerpo de escritura que el juez dictó a Sancristóbal.Por otro lado, el ex embajador de Francia en Madrid Pierre Guidoni; que ayer firmó un artículo en EL PAÍS en el que descartaba la implicación del Gobierno español en la creación y organización de los GAL, todavía no se ha dirigido formalmente a la Audiencia Nacional para ofrecer su testimonio sobre el caso.

Guidoni afirmaba en su artículo que en los primeros días de 1984, "nada podía estar más en contra de la política del Gobierno español ( ... ) que la aparición de los GAL".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de enero de 1995

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