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COLEGIOS MAYORES

Un reducto de libertad

Los que no pudieron asistir al homenaje en recuerdo de Manuel Broseta enviaron su telegrama: Jaime García Añoveros, Fernando Ledesma, Olivencia... Manuel Broseta dirigió la tesis doctoral de la ministra Carmen Alborch. "He aprendido de él todo lo bueno que sé", dijo la ministra: "Espíritu de colaboración, de diálogo, de capacidad de crítica. Su escuela nos ha calado a todos".El juez Marino Barbero, fue el primero en recoger su botón de oro del Césár Carlos. Y Manuel Díez de Velasco, recién retornado de su estancia en Luxemburgo corno magistrado del Tribunal de la Unión Europea, comentó ya en el momento en que una copa de vino cerraba el encuentro: "El César Carlos fue para mi generación el único reducto de libertad. Una continuación de la Residencia de Estudiantes, -de hecho, no de derecho-, donde hubo una gran libertad intelectual, de entendimiento, de amistad y de compañerismo. Fue una escuela para la convivencia".

Lo que hoy se llaman becas de investigación es lo que en los primeros tiempos del César Carlos eran las becas para preparar las oposiciones a cátedra. Y los que como Díez de Velasco, tuvieron que abandonar sus universidades, en ocasiones, expulsados, encontraron bajo el techo del César Carlos la convivencia de las ideologías "y una experiencia humana formidable", dice el malgistrado, maestro en Valencia de Manuel Broseta, "Manolo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de noviembre de 1994