Buscar temas

ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

jueves, 6 de octubre de 1994
Crítica:CINE

Aburridos travestidos

Augusto Martinez Torres 6 OCT 1994
Enviar Imprimir

Planteada como una mezcla a partes iguales de comedia musical y road movie, Las aventuras de Priscilla, reina del desierto es un melodramón especialmente aburrido con estructura de itinerario. Narra cómo tres travestidos, que se ganan la vida cantando en play back por cabarés, deben atravesar el desierto australiano en dirección al norte cuando les ofrecen un contrato de un mes en un hotel de Alice Springs.Su principal problema es que el casi debutante Stephan Elliot demuestra ser un realizador con muy poca imaginación, incapaz de conseguir un buen trabajo de sus actores, pero todavía mucho peor guionista. Rodada en pequeñas escenas, la película carece de estructura dramática digna de tal nombre y se limita a ser una sucesión de 16 canciones intercaladas entre aburridas conversaciones de travestidos.

Apoya gran parte de su pretendido atractivo en la presencia de Terence Stamp como uno de los protagonistas, en el papel de un viejo transexual que ha conocido tiempos mejores, pero los resultados, no pueden ser peores. Tanto por incapacidad propia como por falta de habilidad del director, el actor británico hace uno de los peores, papeles de su carrera, donde ni consigue dar el tipo ni vencer una total falta de gracia para cantar y bailar. En 30 años de carrera, Stamp no se había enfrentado a un papel tan difícil como el de Bernardette.

 
 

Webs de PRISA

cerrar ventana