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viernes, 9 de septiembre de 1994

Madrid estrena su único centro de rehabilitación de tetrapléjicos

ANA LLOVET, Los más de 1.500 lesionados de médula espinal que viven en Madrid cuentan desde hace una semana con un centro sanitario para ponerse a punto física y psíquicamente. Volver a andar resultará imposible. Adaptarse definitivamente a su nueva con dición es el reto. En este centro, único en Madrid, podrán aprender a hacerlo. Todo sin pagar un duro y de la mano de otros minusválidos que ya pasaron por el trago de verse atados a una silla de ruedas de la noche al día.

La idea de crear un lugar de apoyo e integración para lesionados de médula espinal viene de lejos. En ello estaban empeñados desde hace 10 años los responsables de Aspaym (Asociación de Parapléjicos y Grandes Minusválidos Físicos de Madrid), que engloba a unos setecientos parapléjicos y tetrapléjicos de la Comunidad de Madrid. Allí saben como nadie lo que ocurre cuando uno se enfrenta de nuevo a la vida, e incluso a la familia, al abandonar sobre una silla de ruedas el hospital de Toledo, específico para lesionados de médula espinal procedentes de accidentes. "Abren la puerta del hospital y te dicen 'ahí tienes la calle', y a ti... se te cae el mundo encima, no asumes que tu situación es definitiva", cuenta Avilio Martínez, presidente de Aspaym.Para los responsables de la asiociación de minusválidos, él centro que acaban de inaugurar es el complemento necesario para el tratamiento en un gran hospital tras un accidente. Y no son los únicos que lo piensan. Las personas que ayer hacían ejercicios de rehabilitación en el local de la calle de Rafael Alberti sienten que les ha tocado la lotería. Ejercitar los músculos, hecho fundamental para no perder la poca movilidad que les que da; recibir masajes, y, sobre todo, en contrar apoyo psicológico y los consejos para moverse, les parecía casi un sueño. "Los minusválidos necesitábamos un sitio así", cuenta Ken, mientras hace esfuerzos para escribir. Ken, un chaval de 17 años, es tetrapléjico desde hace uno y medio. En octubre quiere comenzar tercero de BUP, y para ello tiene que aprender a dominar sus manos para escribir de nuevo. Le está enseñando Francisco Márquez, el terapeuta ocupacional que trabaja en el centro de rehabilitación. "Esto no me lo enseñarían en ningún lado, a no ser que pagara mucho dinero a alguien que fuera a mi casa". Y eso es más aburrido que ir al local de Rafael Alberti, donde los minusválidos físicos se relacionan entre sí y ven mutuamente sus progresos.

Catherine, de 23 años, acudía al hospital de Getafe para hacer rehabilitación, pero la atención se le quedaba corta. Lo que le gusta del centro de Palomeras es que sólo hay lesionados de médula espinal. Y por eso se siente arropada. El problema de los parapléjicos y tetrapléjicos es que en los hospitales convencionales sus dolencias no tienen cabida, ya que les consideran pacientes crónicos.

Para Catherine y Ken es estimulante ver cómo más de la mitad de los que les atienden sufren alguna discapacidad física: los dos fisioterapeutas son ciegos, y los celadores, sordos. Los responsables de Aspaym van todos en sillas de ruedas.

El proyecto ha visto la luz gracias a un concierto de Aspaym con el Instituto de Servicios Sociales (Inserso). Esta institución ha cedido un local en el barrio de Palomeras, cuya densidad de población en silla de ruedas es una de las más elevadas de la capital.

Aspaym también ha dado 10 millones para el centro. Pero esta suma tan sólo da para cuatro meses de funcionamiento. El futuro depende de la renovación de este concierto. La Fundación ONCE y la Consejería de Integración Social de la Comunidad también han ayudado con diversas sumas para que este proyecto viera la luz.

Unos 60 minusválidos podrán acudir cada día al centro de rehabilitación, con cita previa, en la calle de Rafael Alberti, 37. El trabajo se organiza en cuatro turnos de 15 personas.

Trucos sin magia

Nada de recetas mágicas. Los que acuden al centro de rehabilitación recién inaugurado en el barrio de Palomeras tendrán que trabajar duramente para no perder la poca movilidad que les queda. Y practicar horas y horas con los terapeutas para aprender a manejar un bolígrafo o a tirar una pelota. Pero los truquillos nunca vienen mal y a veces un poco de imaginación ayuda a moverse mejor en la vida cotidiana.Teclear el ordenador con los nudillos en lugar de hacerlo con un aparato costoso e incómodo, o in ventarse una mesa tablero para apoyarse al leer, parecen métodos sencillos. Sin embargo los parapléjicos y tetrapléjicos solo acceden a ellos si se los cuenta alguien. Esto es lo que valoran los pacientes del centro nuevo en Madrid. Sus responsables también son minusválidos y pasa ron antes que ellos por su situación.

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