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El horno de Yeste sigue humeando

Yeste se ha convertido en un horno humeante. El incendio que se declaró el domingo ya ha matado a una persona y ha arrasado más de 4.000 hectáreas, según la Consejería de Medio-Ambiente de Castilla-La Mancha. Pero los vecinos suben esa cifra hasta 20.006 hectáreas. Ayer se manifestaron por las calles de la localidad para protestar por el retraso en la actuación de la Administración regional, a la que acusan de ocultar la magnitud del incendio. Un total de 18 aviones y helicópteros, alrededor de 500 personas y 70 vehículos luchaban ayer contra las llamas que avanzaban con violencia por el Norte. Dieciseis pedanías, con unos mil habitantes en total, han sido desalojadas. El fuerte viento y, lo accidentado de la zona (muy arbolada y cortada por barrancos) dificulta las labores de. extinción. A última hora de la tarde de ayer el fuego avanzaba en el frente norte y había sido controlado en el del río Segura y el de Arguellite. El aspecto de los otrora bosques de pinos y encinas de los valles de los ríos Segura y Tus, que abrazan el pueblo de Yeste, tienen ahora un aspecto desolador. Las llamas han arrasado varios cortijos y obligado a desalojar 13 aldeas y alrededor de 900 personas. Mujeres, niños y ancianos de Las Quebradas y La Parrilla fueron nevadas a la escuela hogar de Los Molinicos.

El espectáculo desde el puesto de vigilancia de La Fresneda sobre -el valle del río Tus es sobrecogedor. Isidro, 24 años, tercer' varón de una familia de seis hermanos mira a su alrededor y susurra: "Mi padre no logra acostarse desde hace varios días. El monte es lo único que tiene Yeste y se ha quemado".

Más abajo, en la aldea de La Moheda, en el valle del río Tus, la familia de Benedicta, de 87 años, dormita inquieta. El fuego se paró el lunes ante la puerta. "Aquí dependemos de la tierra y se ha quemado", dice Benedicta. Un cambio del fuerte viento salvó La Moheda y su casa.

Por salvar su tierra murió el martes Antonio Elbal Lozano, de 69 años, en la aldea de La Tejeruela. Una lengua de fuego lo abrasé . "Se fue hacia un terreno que tema cerca del pueblo para no verlo arde?, dice su vecino Emilio, 81 años, la última persona que le vio vivo. "Yo no voy y tú tampoco, le dije cuando se fue para ayudar a los bomberos. Pero no me hizo caso y el fuego lo atrapó cerca de la carretera". Antonio fue enterrado ayer.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de agosto de 1994