Es primavera
Ahora, amigo mío, es el mejor tiempo para ir por el mundo. Las lechugas tienen todavía un hilo lejano de nieve; y la carne es sanguinolenta y azul; el diente, agudo, y el paladar, afilado y abundante. El sol es tibio, y el viento lleva una ramita de hinojo. Si sopla, el garbí no trae todavía la monotonía neurótica del estiaje, ese febril alimento de la jaqueca; si es la tramontana la que impera verás, amigo, que no lleva ya prendida la navaja del invierno que tantas ilusiones quiebra. A veces cae la lluvia, un golpe de lluvia empañado de sol que despereza la hierba y aviva el cutis de las mujeres.Como dice el sabio de la coyuntura, cuando las mujeres se quitan e abrigo, todo, de pronto, mejora: y ésta es justo la época de la mejora. En los puertos, verás, en los puertos arriba el pescado retorciéndose, fuerte y brillante, rescatado de la oscuridad abisal, del paréntesis forzado de la galerna. La luz dura hasta muy tarde, y los oficinistas tienen tiempo y gusto, antes del regreso a casa, de pasear bajo los tilos de los bulevares, colgados del brazo de sus novias o esposas; luego se sientan en las terrazas para picotear almendras y beben alguna cosa muy suave: el próximo febrero nacerán tiernos bebés de sexo diverso.
Asistimos a un repliegue general de la preocupación y la tristeza: ¿le molestan los pájaros?... ; será lo único que oiga. Los campos sólo verdean, pero en las librerías es ya el tiempo de la recolección y la siega: el producto mental de los inviernos rebosa y hay cientos de libros, prodigiosos, variados, eternos y nuevos, con los que elaborar, sin esfuerzo, un hermoso destino privado. La música llega y no se. sabe de dónde; el tiempo, ingrávido, resbala, y en el vino joven, en el vino, como siempre, la verdad. La risa aflora y la ironía, créelo amigo, es más que nunca el recurso de los impedidos.