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Editorial:

En bien del idioma

LA FUNDACIÓN Pro Real Academia Española fue constituida recientemente como un muy necesario so porte a la labor de defensa, limpieza y difusión del idioma español. El menguado presupuesto de la Real Academia la tiene mal preparada para competir y mantener la pureza de la lengua al abrigo de su vulgarización diaria. Cuanto más en un mundo que se apoya crecientemente en la funcionalidad y la ramplonería idiomáticas, en detrimento de la belleza y la vitalidad. Por esta razón debemos felicitarnos de una iniciativa que, con el mecenazgo del Rey -en el sentido literal de la palabra, puesto que él mismo, de modo personal, ha contribuido financieramente a la empresa-, ha involucrado tanto a entidades públicas como privadas en una tarea cuyo único objeto es aportar fondos para informatizar los archivos de la Real Academia, ampliar el Diccionario e incluso contribuir al mantenimiento de la institución. El Rey ha sido quien ha puesto la primera piedra de esta iniciativa. Era natural que lo hiciera: el castellano es su modo de expresión cuando maneja el lenguaje de la cultura o el de la proyección del Estado. Incluso cuando se trata de defender o propugnar la esencia multilingüe de la cultura española.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de octubre de 1993