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jueves, 24 de junio de 1993
LA NUEVA LEGISLATURA

Dos programas para un Gobierno

El PSOE y CiU coinciden en cuestiones básicas, pero tienen un sinfín de discrepancias

El programa electoral de 292 páginas que Convergència i Unió quiere imponer "íntegramente" a los socialistas si éstos insisten en formar un Gobierno de coalición es tan detallado en algunos puntos que, por ejemplo, incluso enumera las inversiones en carreteras y en colectores de rieras que deberán realizarse en Catalufía. La exigencia nacionalista, si se toma al pie de la letra, oculta en realidad un no a gobernar con el PSOE. Los nacionalistas coinciden con los socialistas en la política económica necesaria para la convergencia europea, pero ponen el acento en medidas microeconómicas de apoyo a la industria.

Mientras que CiU propone reducir impuestos, el PSOE hace hincapié en la persecución del fraude, si bien ambos están de acuerdo en que debe premiarse fiscalmente a las empresas que reinviertan sus beneficios. Debe recordarse que durante los debates en televisión Felipe González echó en cara a José María Aznar que con su propuesta de reducir impuestos iba a provocar que no hubiera dinero para pagar íntegramente las pensiones de los jubilados.Los nacionalistas abogan por la privatización del sector público que no sea imprescindible, mientras que los socialistas defienden su existencia y pasan de puntillas sobre unas privatizaciones que ya han practicado.

Con todo, las principales diferencias entre programas están en las propuestas de CiU para que las comunidades autónomas ganen poder en detrimento de la Administración central. Propuestas que impregnan el programa nacionalista no sólo en los apartados dedicados explícitamente a política autonómica. Así, CiU propugna la autonomía del Banco de España, pero quiere que las comunidades autónomas participen en sus órganos de dirección; reclama también que las autonomías tengan su cuota en la elección del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, etcétera.

Los nacionalistas reclaman también una mayor participación en el diseño de la política española ante la CE, que afecta a muchas de las competencias transferidas, y exige protagonismo en la distribución de los fondos estructurales comunitarios.

Del 15% al aborto

La financiación autonómica -la cesión del 15% del IRPF ahora, en la perspectiva de un sistema equivalente al de concierto- y la supresión de, los gobernadores civiles en el marco de una profunda reforma de la Administración periférica del Estado son dos de los elementos cuya aceptación por los socialistas ofrece dificultades.

- La política cultural española ha sido desde siempre un elemento de fricción con el centro. Los nacionalistas consideran imposible que se pueda establecer una política cultural común en un Estado plurinacional y reclaman la supresión del Ministerio de Cultura, mientras que el PSOE cree posible una síntesis integradora de lo diverso.

CiU desborda claramente, al PSOE cuando reclama la supresión del servicio militar obligatorio y el reconocimiento de la objeción de conciencia sobrevenida. Pero los socialistas van más allá en la ampliación de los supuestos para el aborto legal, un asunto sobre el cual los nacionalistas catalanes pasan como sobre ascuas porque su componente democristiano les condiciona.

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