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miércoles, 9 de junio de 1993

El ministro de Medio Ambiente portugués dimite por un chiste sobre el 'caso Evora'

  • Primera víctima política por los enfermos renales fallecidos

El ministro de Medio Ambiente portugués, Carlos Borrego, se ha visto obligado a dimitir tras el escándalo provocado por un "chiste macabro y de muy mal gusto" sobre los enfermos renales fallecidos en el hospital de Évora, capital del Alentejo, al estar el agua utilizada en la diálisis contaminada con aluminio.

El hecho, ocurrido el pasado viernes, ha convertido a Borrego en la primera víctima política del caso Évora, situación que la oposición califica de surrealista, puesto que el ministro de Sanidad permanece en su cargo. Cavaco Silva nombró ayer mismo a Teresa Patricio Gouveia para sustituir a Borrego, un independiente que no, pertenece al partido del Gobierno.El incidente que dio lugar a la dimisión aconteció en un acto celebrado con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente. Para tratar de despertar a una asistencia adormecida, el ministro anuncio que iba a contar un chiste "muy malo" oído en la capital: "¿Saben ustedes lo que hacen en el Alentejo a los cadáveres de las personas que murieron últimamente? Se los llevan para reaprovechar el aluminio".

La gracia contada por la emisora de radio de Lisboa TS17, provocó un coro de protestas. Aparte de la "flagrante falta de respeto hacia la vida humana y el sufrimiento de las víctimas y, sus familias", el ministro fue acusado de racismo, ya que la supuesta ignorancia, falta de inteligencia y pereza de los alentejanos es, en Portugal, uno de los temas preferidos del anecdotario popular, como acontece en otros países con minorías étnicas o regionales.

Disculpas

El ministro empezó a pedir disculpas públicas, negando todavía la intención de renunciar al cargo; pero su suerte pareció echada cuando el líder parlamentario del partido del Gobierno, Duarte Lima, se unió a los representantes de la oposición para exigir su cese. Lima calificó las declaraciones de Borrego de "indignas" en un hombre del Gobierno de Aníbal Cavaco Silva. Convocado finalmente por el primer ministro el pasado lunes sobre las diez de la noche, Carlos Borrego anunció a la salida que había ofrecido su cese.En los medios ecologistas se dice que Carlos Borrego no fue un "mal ministro de Medio Ambiente", pero que su acción fue muchas veces coartada por la oposición de los otros ministerios. Según esta versión, el escándalo del chiste fue un pretexto aprovechado para alejar a un ministro incómodo y sustituirlo por otro más dócil en relación a las presiones de la mayoría gubernamental.

El caso Évora ha polarizado la vida política portuguesa desde que se conocieron los primeros fallecidos, en abril pasado. Un informe encargado por el Ministerio de Sanidad reconoce que nueve de los 15 enfermos renales fallecidos murieron a consecuencia de una intoxicación provocada por el exceso de aluminio en el agua distribuida a través de la red pública, pero exculpan al Ayuntamiento y responsabiliza de la tragedia a cinco médicos y tres técnicos que mantuvieron el centro en funcionamiento en estas condiciones. Según el informe, no ha quedado probado que la administración del hospital tuviese conocimiento de la situación. Esto ha provocado un duro enfrentamiento entre el Gobierno y el Colegio de Médicos. El caso amenaza ahora con transformarse en una batalla jurídica.

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