La paz va ahora en serio
Empecé a creer en serio que la reunión de Atenas iba a ser la más productiva del proceso de paz y no sólo la más imprevista cuando supe que Cyrus Vance acudía a ella, pese a haber dimitido en Nueva York.La presión que ha determinado el cambio de los líderes serbios de Bosnia no es la amenaza de bombardeos selectivos por parte de Estados Unidos. Al contrario, esa hipótesis era acariciada por las facciones serbias más extremistas, que calculaban daños limitados al estar excluida una gran escalada militar internacional con fuerzas de tierra, legitimándose a cambio el desencadenamiento de su ofensiva final sin contemplaciones ni frenos.
Por el contrario, sí ha resultado la persistencia de la presión política y las sanciones (echándose sólo a faltar una cierta -dosis ecuánime de presión sobre los croatas) combinada con la tenacidad mediadora. La presión decisiva ha sido la ejercida por las autoridades de Belgrado cuando éstas han decidido que había que romper el aislamiento, y en la medida en que la negociación ha satisfecho demandas que ellos consideran básicas para su seguridad (especialmente el corredor del norte). El escenario griego ha contribuido al sugerir un mayor equilibrio regional. El avance de la negociación es un éxito de la diplomacia europea en detrimento tanto de las percepciones norteamericanas como de las tentaciones de retorno al juego de potencias en Europa.
Se señala con frecuencia la complejidad del plan Vance-Owen, se tiende con facilidad a despreciarlo y se le ha dado por fracasado cada vez que ha afrontado un obstáculo. Se dice menos que el plan concilia dos realidades muy contradictorias: el reconocimiento internacional de la república, que no por precipitado puede fácilmente retrotraerse sin desautorizar a la ONU, con el hecho de que la mayoría de sus habitantes (serbios y croatas) se identifica más con las repúblicas vecinas.
Claro que hoy (miércoles), los 94 diputados serbios de Bosnia aún pueden dar un susto, pero ya sería un conflicto entre serbios ante el que convendría facilitar las medidas que se adopten en Belgrado contra sus rebeldes en Bosnia.
La aplicación del plan requiere mucha participación internacional. La de Rusia, imprescindible para superar desconfianzas serbias. Atención: España puede desempeñar un papel, ningún otro país susceptible de estar goza de iguales simpatías entre todos los pueblos de la región.
Josep Palau es periodista y activista de movimientos por la paz.