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"La literatura 'Iight' está acabada", dice Rafael Argullol

Después del abuso del gesto vanguardista, que ha derivado en aspectos malditos y neuróticos y se ha quedado en el ademán, a Rafael Argullol, ganador del último Premio Nadal y estudioso del Romanticismo, no le molesta que se le llame vanguardista, según dijo ayer en la presentación en Madrid de su libro La razón del mal (Destino). Argullol, de 43 anos, es profesor de Estética en la Universidad de Barcelona. "La literatura light está acabada", declaró.

Presentado por el ingeniero José Antonio Fernández Ordónez y el escritor José María Guelbenzu, miembro del jurado, el libro trata de un año en una ciudad donde se produce un extraño fenómeno que la desequilibra y la coloca frente a la irracionalidad. Novelista, ensayista y poeta, y sobre todo autor de una escritura que él llama "transversal" y que participa de los diversos géneros, Argullol señaló que vivimos en un escenario de cambio y desconcierto moral, y que apunta a una creatividad más fuerte. La literatura light está acabada, según dijo, y la prueba es que ya no nos acordamos de ninguno de sus títulos.

La literatura es un archipiélago, dijo Argullol, y los géneros están representados por las diferentes islas: son distintas, pero todas configuran un conjunto. El que-, un autor se dirija a una u otra de las islas depende de muchas cosas, pero fundamentalmente de un estado de ánimo. "En la escritura literaria hay una verdad, y junto a ella, una sucesión de máscaras que uno se pone para cada escritura", dijo Argullol.

José Antonio Fernández Ordóñez subrayó el carácter de novela "anti retórica" de La razón del mal, un libro que no puede evitar ser filosófico a la vez que, a su juicio, retrata muy bien el tiempo de hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de febrero de 1993