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Las primarias de Pensilvania dejan solos a Bush y Clinton en la carrera por la Casa Blanca

La verdadera batalla entre George Bush y Bill Clinton por la presidencia de Estados Unidos empieza ahora, una vez que ambos han demostrado en las elecciones primarias celebradas el martes en el Estado de Pensilvania que son los candidatos definitivos de sus respectivos partidos. Fuera de. ellos dos, sólo queda ya un elemento de incertidumbre, el que representa el independiente Ross Perot.

El presidente Bush consiguió completar con su victoria en Pensilvania los 1. 105 delegados que necesita para ser nominado en la convención republicana del próximo mes de agosto. Ya es, pues, el candidato formal de su partido. Bush alcanzó el 77% de los votos, por el 23% de Patrick Buchanan, que únicamente permanece en la carrera como símbolo de la contestación contra la política de la Casa Blanca, sin verdaderas posibilidades de herir seriamente al presidente.En una cena de recaudación de fondos celebrada en la noche del martes en Washington, en la que había que pagar 150.000 pesetas por estar sentado cerca del presidente y cantidades algo menores por acompañar a un ministro, a un senador o a un alto funcionario, George Bush agradeció él trabajo de todos los que le habían ayudado a superar los problemas de los primeros meses de esta campaña. Bush hizo mención especial de su vicepresidente, Dan Quayle, a quien destacó como una pieza clave de su equipo.

En el lado demócrata, la principal victoria para Clinton no estuvo en la urnas, donde llegó al 56% de los votos, sino en las encuestas realizadas en las puertas de los centros electorales, donde más de un 60% respaldaba la conducta personal del candidato demócrata, mientras que sólo un 30% la reprobaba. En las elecciones primarias de Nueva York, celebradas a principios de este mes, el número de personas que aprobaban o rechazaban, la personalidad de Clinton era casi idéntico.

El único rival de Clinton todavía en la carrera, Jerry Brown, obtuvo un 26% en las elecciones de Pensilvania, mientras que Paul Tsongas -o, mejor, su sombra, puesto que el ex senador por Massachusetts está desde hace dos meses fuera de la competición- logró un 12% de los votos. Brown anunció desde Indianápolis, donde participa en la campaña para las próximas primarias, que no tiene por ahora planes de retirarse.

La dirección de Clinton

Con estos resultados, Clinton cree haber avanzado considerablemente en su objetivo de despejar las dudas sobre sus posibilidades de ganar a Bush en las elecciones de noviembre. "Creo que vamos en la dirección correcta. Roma no se construyó en un día", comentó el gobernador de Arkansas.

[Jesse Jackson, el líder negro que en las primarias de hace cuatro años obtuviera el segundo mayor número de preferencias demócratas, se ha ofrecido a Clinton como vicepresidente y ha manifestado que está "preparado para reaccionar" si se rechaza su oferta, enigmáticas palabras que, señala, no han de ser entendidas como una amenaza. "Me ha costado el llegar a creérmelo", replica Clinton a la propuesta de Jackson. "He hablado con él innumerables veces y nunca me ha planteado la cuestión"].

Las encuestas poselectorales en Pensilvania revelaron la consolidación del multimillonario tejano Ross Perot como tercer candidato. Entre los electores demócratas, un 25% de los que votaron el martes confesaron que respaldarían a Perot si las elecciones presidenciales se celebrasen hoy. Esa cifra se eleva hasta el 27% entre los votantes republicanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de abril de 1992

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