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Clinton y Bush esperan quedarse solos hoy

Hoy pueden quedar decididos en los más fríos e industrializados Estados del Medio Oeste, Ilinois y Michigan, los nombres de los dos únicos candidatos a la presidencia de Estados Unidos. Si las encuestas no se equivocan, George Bush y Bill Clinton obtendrán en las elecciones primarias de hoy las victorias decisivas para dejar sin aspiraciones a los demás pretendientes al cargo más poderoso de la Tierra. Sólo un hombre tiene posibilidades de romper ese pronóstico, Paul Tsongas, que ha anunciado ya que, si es derrotado, no aceptará participar como vicepresidente en la candidatura de Clinton.

Ésta es la etapa reina de la larga carrera hacia la Casa Blanca, o lo que en EE UU se llama Supermartes, segunda parte. Terminado el duelo en el Sur, es a estos dos Estados, tan simbólicos de la crisis económica norteamericana como de la configuración étnica y cultural de este país, a los que corresponde este año la responsabilidad de decidir quiénes son los candidatos demócrata y republicano.En el lado del partido en el poder, Pat Buchanan, el comentarista conservador que ha sido la pesadilla de Bush desde el comienzo de este proceso, puede estar haciendo frente hoy a su última cita con las urnas. Buchanan, cuya campaña ha perdido la energía inicial, tendría probablemente que retirarse de la carrera si se confirman las previsiones de las encuestas: alrededor de un 15% de los votos a su favor.

El presidente Bush, que se ha visto menos necesitado de hacer personalmente campaña en esta ocasión que en elecciones anteriores, confía en que podrá despejar todas las dudas sobre su capacidad de patronear la nave republicana después de una clara victoria en Illinois y Michigan.

La batalla demócrata

Eso, sin embargo, no le garantiza al presidente una vida fácil a partir de ahora. Los sondeos de Illinois muestran que Bush estaría igualado con cualquiera de los dos principales candidatos demócratas si las elecciones presidenciales se celebrasen hoy. Curiosamente, Paul Tsongas está mejor situado para una campaña personal contra Bush que Bill Clinton, lo que demuestra que todavía existen dudas sobre la elegibilidad del más probable aspirante demócrata.Pese a todo, Clinton -que dispone ya de un tercio de los 2.145 delegados que necesita para ser elegido en la convención demócrata- goza de un cómodo margen de 20 puntos de ventaja sobre Tsongas en Illinois y en Michigan, donde tiene garantizado el voto de la población negra y de los trabajadores manuales.

Los negros son casi el 14% en los dos Estados, en los que se da también uno de los más altos niveles del país de electores afiliados a sindicatos (entre el 20% y el 25%). Tras la retirada de su preferido, Tom Harkin, los sindicatos han dado su apoyo, aunque sin gran entusiasmo, a Clinton, que ha conseguido presentar una imagen más populista que la de su contrincante.

La única ventaja para Paul Tsongas es el alto porcentaje de población con estudios universitarios (alrededor del 20% en ambos Estados), entre la que el ex senador de Massachusetts ha conseguido penetrar mucho mejor con su bien elaborado mensaje de realismo económico.

La situación de la economía es la preocupación principal en dos Estados en los que el desempleo está en tomo al 9%, casi dos puntos por encima de la media nacional. En Detroit, principal ciudad de Michigan, la causa principal es la crisis de la industria del automóvil.

En Chicago se han hecho ya famosas la colas en busca de empleo. Los guías turísticos de esta ciudad, al tiempo que muestran la inmensa mole negra de la torre Sears, el edificio más alto del mundo, enseñan a los curiosos la fachada del flamante hotel Sheraton, que fue conocido en todo el país a finales del año pasado porque, durante varios días, miles de personas formaron cola en sus puertas, desafiando temperaturas polares, para solicitar un puesto de trabajo.

La ciudad donde en los años veinte hizo historia Al Capone exhibe las joyas de su arquitectura -entre ellas el aeropuerto con mayor tráfico del mundo-, pero está afectada por una decadencia que puede reflejarse en un menor voto republicano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de marzo de 1992

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