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domingo, 20 de octubre de 1991
Tribuna:

Holanda, capital Amsterdam

  • EL OMBUDSMAN

La capital de Holanda (entiéndase Países Bajos) es Amsterdam y no La Haya, como impropiamente y de forma categórica se aseguraba en este espacio el pasado día 13 bajo el título Cartografía e historia. A propósito de los errores cometidos en unos mapas de Europa publicados en El País Semanal, y sin más base que el personal convencimiento -coincidente con una extendida creencia entre españoles-, este ombudsman se lanzó a una afirmación errónea que exige una inmediata rectificación. Sin tapujos -así lo manda el Libro de estilo- y sin dolerle prendas, este defensor de los lectores rectifica: Holanda, capital Amsterdam.Aceptado el varapalo que el autor merezca por el gazapo -señalado de inmediato por varios comunicantes holandeses residentes en Madrid-, y sin ánimo alguno de descargo, la metedura de pata tiene su origen, primero, en viejos libros escolares que algunos estudiamos allá en la juventud, y luego, en la noción generalizada de lo que es una capital.

Comúnmente, la capital es la principal población, en cuanto que residen en ella las instituciones superiores políticas y administrativas del Estado. Aunque el concepto de capital no es exactamente el de corte, una parte de las ciudades que son capital deben esta condición a que en ellas fijó su residencia el soberano en épocas pasadas. En el idioma holandés (neerlandés), La Haya se llama `s-Gravenhage, que quiere decir Parque del Conde: éste era el nombre de una aldehuela, existente ya en el siglo IX, a la que los condes de Holanda solían ir de caza. En 1250, Floris IV hizo construir en el lugar un pabellón cinegético que su hijo Guillermo II transformó en palacio, hoy núcleo en tomo al cual se articulan las dependencias del Estado, entre ellas el Parlamento. Alrededor del palacio, y a lo largo del tiempo, se fue desarrollando La Haya, convertida en corte (ciudad cabecera, capital diríamos modernamente) de los condes: allí vivía el señor, sus familiares, su séquito, su Gobierno en definitiva. Así continuó durante siglos, aunque bajo los altemativos dominios de alemanes, españoles, franceses...

En una historia que facilita el Ayuntamiento de Arnsterdam se lee que "los franceses entran en La Haya en 1795; 11 años más tarde, la ciudad cede su rango de capital a Amsterdam, en donde Luis Bonaparte instala su Gobiemo". Antes del traslado, Luis Bonaparte residió un par de años en La Haya, por lo que ésta, según los estudiosos, puede considerarse, aunque no oficialmente, capital durante ese periodo. Cuando los franceses abandonan Holanda y se crea el Reino de los Países Bajos, la corte regresa a La Haya, pero el título de capital permanece en Arristerdarri.

La Haya es la sede del aparato del Estado: allí están el palacio Noordeinde, lugar del trabajo cotidiano de la reina (su casa es otro palacio que está en las afueras de la ciudad), el Gobierno, el Parlamento, el Palacio de Justicia, el cuerpo diplomático, la Corte Internacional de Justicia (el Palacio de la Paz)... Hoy, y hasta finales de año, La Haya, en cuanto que sede del Gobierno, puede considerarse nada menos que la capital de la Comunidad Europea, pues Holanda ostenta en estos momentos la presidencia de los Doce. Sin embargo, Amsterdam sigue siendo -lo es oficialmente desde 1806- la capital del Reino de los Países Bajos, aunque de hecho las funciones propias de la capitalldad se ejerzan en La Haya.

El ombudsman no pretende aquí justificar su patinazo, sino explicar los motivos de una tan arraigada como equivocada convicción. Las convicciones, dijo el Filósofo, son más peligrosos enemigos de la verdad que de las mentiras.

El teléfono directo del Ombudsman es el 337 83 29 de Madrid.

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