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Entrevista:

"Si el Partido Demócrata no cambia su mensaje, nunca regresará al poder"

Claremont
Paul Tsongas quiere demostrar que no es solamente otro griego de Massachusetts. Es griego, eso sí; hijo de Efthemios Tsongas, dueño de una lavandería. Y es de Massachusetts también; allí fue elegido senador a la sombra de Edward Kennedy. Pero tres cosas diferencian al primer candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos de su antecesor en ese puesto, Michael Dukakis: "Soy un firme partidario de la iniciativa privada, defiendo la energía nuclear y nado muchísimo mejor que él". Después de haber remontado un cáncer, Paul Tsongas ha reanudado su carrera política a los 50 años, con ánimo de cambiar el mensaje demócrata para hacerlo más centrista y más realista.

Paul Tsongas no es todavía muy popular en Estados Unidos, pero ha sido uno de los más claros al exponer que si su partido no cambia la imagen izquierdista que ofrece actualmente, nunca volverá a la Casa Blanca. Él pretende hacerlo en las elecciones de 1992 convenciendo a los norteamericanos de que la política de George Bush puede llevar a este país por el mismo camino que la Unión Soviética.Su trayectoria no es la de un conservador -formó parte de los Cuerpos de Paz y votó en el Senado contra la designación de Alexander Haig como secretario de Estado y contra la ayuda militar a El Salvador-, pero al mismo tiempo cree que los demócratas no pueden aparecer hoy ante los norteamericanos como los enemigos de los empresarios. En una conversación sostenida con este periódico durante un recorrido electoral por el Estado de New Hampshire, el ex senador Tsongas se presenta como un firme defensor de la tradición de su partido a favor de los derechos civiles, pero también como un convencido partidario de la competencia y de la iniciativa privada.

Pregunta. Hay quien piensa que debe ser usted muy valiente o muy loco para competir por la presidencia cuando George Bush goza de su mejor momento de popularidad.

Respuesta. Ya he competido antes contra otra gente que se suponía imbatible; así es que eso no me importa mucho. Mi propósito en esta campaña es educar a mi país y devolverle la esperanza para hacer frente a los problemas económicos. Yo no empecé la campaña mirando las encuestas; pero, incluso si miramos las encuestas, el hecho es que, aunque Bush es personalmente popular, dos tercios de los americanos creen que estamos en la dirección equivocada. La gente está preocupada por el futuro de este país. La pregunta es: ¿son capaces los demócratas de convencer al pueblo norteamericano de que nosotros podemos ofrecer una mejor alternativa? Ése va a ser nuestro reto.

La gran oportunidad

P. ¿En qué temas cree usted que Bush es más vulnerable?

R. En lo económico. Pero hay algo más: Bush será derrotado por toda la gente que no pertenece a la élite de este país, por la gente afectada por temas como los derechos de las mujeres, los derechos civiles, el medio ambiente, la educación. Todos estos temas son la gran oportunidad de los demócratas. Pero el más importante de todos es la economía. Ahora que la economía tiene problemas, nosotros tenemos una gran oportunidad de ofrecer un gran programa, con la premisa de que los demócratas, que siempre hemos sido vistos como enemigos de hacer negocios, como los enemigos de la iniciativa privada, tienen que cambiar. Eso es lo que yo estoy tratando de cambiar en mi partido.

P. ¿Usted no cree que exista una grave crisis en el Partido Demócrata?

R. Tenemos que decidir qué rumbo tomamos. Yo creo que en esta campaña vamos a tener una buena oportunidad para decidirlo, porque vamos a encontrar gente con programas populistas y contrarios a la iniciativa privada, y otros, partidarios de poner el énfasis en los económicos. Si el que gana la candidatura es un proiniciativa privada tendremos oportunidad de batir a Bush, pero si el que gana es un antiiniciativa privada, Bush seguirá siendo imbatible. Yo me pregunto: ¿cuántas veces tendremos que perder para darnos cuenta de esto?

P. ¿Se atreve usted a pronosticar por cuánto tiempo más estarán los demócratas apartados del poder?

R. No creo que estemos por tanto tiempo como hemos estado. Pero si no cambiamos el mensaje, nunca volveremos al poder. Miren el ejemplo del Partido Laborista del Reino Unido: mientras ha estado dirigido por los puristas, por los ideólogos, ha estado fuera del poder; en la medida en que adopta posiciones más centristas, aumentan sus posibilidades.

P. ¿En qué sector del Partido Demócrata se sitúa usted?

R. Yo soy un liberal, pero un liberal partidario de la iniciativa privada. Yo soy un liberal en todo el contenido político de ese concepto, pero no en lo económico. Yo tengo una fuerte convicción a favor de la iniciativa privada, de la competencia.

P. ¿Está usted a favor de la pena de muerte?

R. Sólo para los casos de crímenes contra la sociedad, pero no en los casos de crímenes de individuos contra individuos.

P. ¿Qué opina del aborto?

R. Estoy a favor de la libre decisión.

P. Usted ha dicho que la guerra fría ha terminado, pero que el vencedor no es Estados Unidos, sino Japón. ¿Qué quiere usted decir?

R. Mientras EE UU y la URSS se desafiaban mutuamente con enormes inversiones militares, Japón, Alemania, Taiwan, Corea del Sur desarrollaban una enorme potencia industrial y concentraban sus presupuestos en educación, ciencia, bienes de consumo.

Ahora nos encontramos a la URSS en disolución, y a Estados Unidos, con una deuda monumental, y Japón está comprando América. Con esto no quiero criticar a Japón.

Tenemos enormes problemas de deuda, de déficit comercial; el sistema educativo no funciona. Entonces, parte de mi obligación, cuando hablo de las prioridades económicas, es hacerle comprender al país que nuestra amenaza no son los soviéticos, sino la economía.

P. ¿Por eso dice usted que ahora la amenaza es Japón?

R. No podemos criticar a Japón; ellos hacen lo que tienen que hacer. Somos nosotros los que lo tenemos que hacer mejor.

P. ¿Qué tiene que cambiar en la política norteamericana después de ¡a caída de la Unión Soviética?

R. Lo primero que se ve es que la idea de mantener soldados en Alemania no tiene sentido. Lo segundo es que nos vamos dando cuenta de que tenemos que ayudar a la Unión Soviética a reconstruir su economía. Yo creo que la mayoría de la gente está ya a favor de esa ayuda. Yo no soy un aislacionista.

Yo creo que Occidente no puede abandonar a la Unión Soviética en estos momentos, y por eso he propuesto dedicar 2.000 millones de dólares del presupuesto de la OTAN para ayudar a. los soviéticos en una forma similar a la del Cuerpo de Paz.

Israel y los árabes

P. ¿Cual es su propuesta para Oriente Próximo?

R. He propuesto un mercado común para Oriente Próximo. Yo creo que la única manera de que Israel y los países árabes negocien es si tienen relaciones económicas, Y es natural, porque tenemos un Israel muy tecnologizado, y, los países árabes, con grandes recursos naturales y mano de obra. Mi idea es que, si se crea una relación económica entre los dos lados, los países árabes van a estar interesados en que Israel sobreviva, y viceversa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de septiembre de 1991

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