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Maradona, aclamado por 30.000 personas en un partido benéfico

CARLOS ARES, Sólo Diego Maradona puede reunir semejante multitud de afecto en la Argentina de hoy. Ninguna otra personalidad, desde el presidente de la nación, Carlos Menem, a los dirigentes políticos que están en plena campaña electoral, puede convocar como Maradona a 30.000 personas a las 11 de la mañana de un sábado con menos de dos grados de temperatura ambiente y sin entradas gratis para un partido benéfico. Dos días antes Maradona había anunciado su retirada definitiva. Cuando saltó al campo, el público le respondió con un coro unánime y estremecedor: "Que cante la platea / la popular también / que si cantamos todos / Diego va a volver".

Poco antes de comenzar el juego, Maradona confirmó que no piensa jugar más profesionalmente y que sólo seguirá en el fútbol sala. Maradona insiste en que no quiere tener más responsabilidad: "No quiero subirme nuevamente a ese Fórmula 1 que tanto mal me hizo. No le echo la culpa al fútbol sino a todo lo que lo rodea".

Un psicólogo vinculado a los especialistas que le atienden dijo a EL PAÍS que esta reacción de Maradona debe comprenderse "dentro del efecto que produce el tratamiento". El jugador fue autorizado a retomar lentamente el ritmo de su vida social. En el último mes fue a cenar con su esposa y llevó a sus hijas a ver el espectáculo de Las tortugas Ninja que se presentó en Buenos Aires durante el periodo de vacaciones de invierno. También concedió los primeros reportajes para televisión y a una emisora de radio. En uno de ellos aclaró que Guillermo Coppola, su ex apoderado, no era más su amigo "aunque no le echo la culpa de nada".

Causa humanitaria

Cuando aceptó la invitación de Ana Ferrer, la viuda del actor Adrián Ghio -muerto en un accidente en el que su automóvil fue embestido por una patrulla de la policía que no respetó un semáforo-, para disputar el partido con que actores y ex futbolistas colaboraron en la compra de un tomógrafo (scanner), lo hizo con una sola condición: "Que no se convierta en el show de Maradona y eso haga olvidar el objetivo. La agonía de Adrián coincidió con mi peor momento. Yo no sé si él podía haberse salvado o no, pero en el hospital no había un tomógrafo y tal vez podamos ahora salvar a otros".

Esta causa fue la que le permitió calentar con el partido benéfico, protestar algunos fallos, marcar tres de los cuatro goles de su equipo y luchar hasta el final por igualar el juego que los actores perdieron 4-5. La prensa ha calculado en unos 17 millones de dólares la suma total que Maradona podría perder de retirarse, pero no será ese el motivo que le obligue a continuar. La verdadera lucha de Maradona con sus sentimientos se va a librar cuando dentro de 11 meses haya cumplido la condena que le impusieron y allí esté entonces un balón esperándole y alrededor miles de voces que cantarán, como ayer: "Olé, Olé, Olé, Diego volvé".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de agosto de 1991